Casal, en manos del PSOE local

Mercedes Escauriaza PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Análisis | Otro cartel por resolver La apuesta del partido por mantener A Coruña, Lugo y Santiago e intentar conquistar Vigo y Ourense deja a Pontevedra fuera de las grandes estrategias

27 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

«Teresa es nombre de alcaldesa». Zapatero dixit. Sus palabras resonaron en el 2003 en el abarrotado Teatro Principal, en el que Teresa Casal se estrenaba en la carrera hacia el gobierno municipal de Pontevedra -al que llegaría vía coalición con el BNG-. Pero entonces, su presencia en un mitin no era un activo con tantísimo gancho como el que tiene ahora el presidente del Gobierno. En la hoja de ruta trazada por el PSOE para que José Luis Rodríguez Zapatero recorra media España de cara a las próximas municipales del 2007 no figura Pontevedra. El presidente del Gobierno no podrá comprobar de motu propio si las promesas realizadas por la candidatura socialista del 2003 se han materializado en hechos, ni si el grado de satisfacción con la gestión de la ahora primera teniente de alcalde podría provocar un vuelco en la formación de la futura corporación pontevedresa. Pontevedra se quedará al margen de la gran apuesta socialista, cuya estrategia se centrará fundamentalmente en mantener sus fuertes de A Coruña, Lugo y Santiago; reconquistar Vigo y, por qué no, lograr el gobierno municipal de Ourense, donde el PP tiene la mayoría absoluta en el alero. En esta tesitura, según distintas fuentes del partido, el futuro de Teresa Casal como candidata o no de la próxima cita con las urnas está hoy por hoy en manos de la agrupación local que dirige José Antonio García Lores, Cáceres. Lo que le da a la letrada Casal una buena posición en la línea de salida. «Lo lógico es que siga ella», apuntan desde la organización. Ni el poderosísimo José Blanco, secretario de Organización del PSOE, ni su homólogo del PSdeG-PSOE, Ricardo Varela, están dispuestos a quemar sus cartuchos para renovar un cartel del que con escasísimas probabilidades formará parte el diputado pontevedrés Antón Louro. Las encuestas, a pesar de reflejar una tendencia favorable a los de puño y la rosa, pero no suficiente (uno o dos concejales más a lo sumo), así lo aconsejan. Entre algunos socialistas pontevedreses, que nunca se han caracterizado por su uniformidad de criterio, consideran que la única salida política que le queda a Louro -que pasó de ser durante años la mano derecha de Emilio Pérez Touriño, a pasar desapercibido en las negociaciones con el BNG para alcanzar la Xunta-, es plantar cara ante las urnas al alcalde Miguel Anxo Fernández Lores en el único feudo urbano que controla el BNG. Sin embargo, en otros medios del partido se atribuye ese supuesto relevo de Casal por Louro a intereses de determinados socialistas locales a fin de debilitar a su portavoz municipal de cara a la formación de la futura candidatura. Ya en las anteriores listas, el propio secretario local, Cáceres, tuvo que quedar relegado a los últimos puestos con posibilidades a consecuencia del llamado efecto cremallera, para potenciar la paridad entre mujeres y hombres. A nivel interno, Casal no goza de las simpatías de una parte destacada del partido al que se afilió después de haber sido designada candidata en el 2003. Fue fichada por el propio Emilio Pérez Touriño, con el que mantenía una relación que ahora tampoco parece tan dulce. Al presidente de la Xunta, que el martes realizará su primera visita oficial a Pontevedra (nueve meses después de tomar posesión) el tema Ence le incomoda, a pesar de que aceptó introducir en el acuerdo de gobierno con el BNG una cláusula específica para promover el traslado de la pastera. El presidente no tuvo nunca tan clara la política de acoso y derribo a la pastera en la que se embarcaron Louro y la propia Casal, en línea con el BNG. Pero hay quien dice que ir siempre de la mano con la política del alcalde Lores, aunque sólo sea en apariencia no es a un año vista de las elecciones lo más recomendable. Se vaticinan más golpes de efecto como el que el grupo socialista protagonizó en el llamado pleno de los bolardos. Aunque al final se abstuvieran.