?a crisis sindical en el Grupo Cetssa Seguridad, lejos de arreglarse parece que se enquista cada vez más. Si la semana pasada era el sindicato UGT el que denunciaba -con una protesta en la calle- que sus delegados estaban siendo sometidos a una auténtica persecución sindical por parte de la empresa, ayer fueron delegados de CC.OO. quienes acusaron a los ugetistas de desatender a los trabajadores, circunstancia que, según Comisiones, llevó a la revocación del comité de empresa. Las nuevas elecciones sindicales tendrían que haberse celebrado el pasado día 16, pero una impugnación de UGT a la asamblea en la que se decidió la revocación ha paralizado el proceso. Las últimas elecciones sindicales, en el 2003, dieron como resultado cinco delegados de UGT, tres de Comisiones y uno de la CIG. Sin embargo, en enero del 2005 tres de los delegados de UGT abandonaron su central y se pasaron a Comisiones. Como quiera que uno de estos abandonó la empresa, su puesto pasó al siguiente de la lista de UGT, por lo que la composición del comité hasta su revocación quedó con cinco delegados de CC.OO., tres de UGT y uno de CIG. Los representantes de ambos sindicatos se han enzarzado en los últimos días en una auténtica guerra de descalificaciones y afirmaciones contrapuestas. Según Comisiones, la empresa cuenta con 95 trabajadores; según UGT, son 112, de ahí que haya revocado la asamblea revocatoria, pues no había representación suficiente. Según los delegados de Comisiones, UGT presentó, desde que perdió la mayoría en el comité, cinco denuncias ante Inspección de Trabajo que han sido resueltas todas a favor de la empresa. Según UGT las denuncias fueron ocho, de las que cinco se resolvieron a su favor y tres siguen en tramitación. Según CC.OO., los delegados de UGT han dejado de lado a los trabajadores. Según UGT, es Comisiones la que se ha aliado con la empresa para desacreditar y apartar a los delegados sindicales demasiado «molestos» con la patronal. Así las cosas, el ambiente está muy enrarecido en el seno de la empresa que presta servicio de seguridad, entre otros, en el edificio administrativo de la Xunta de Galicia en Pontevedra o en el centro de menores Avelino Montero. El siguiente capítulo de esta guerra sindical se escribirá en apenas un par de días, cuando se resuelva la impugnación presentada por UGT a la asamblea de revocación.