Ficción y realidad

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería Ayer se entregaron los premios literarios juveniles de la Fundación Valle Inclán y se inició un ciclo de charlas para escolares sobre los horrores de la Guerra Civil

31 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Con un Principal abarrotado de jóvenes, no era para menos, ayer tuvo lugar la entrega de los premios literarios juveniles de la Fundación Valle-Inclán. Y decimos que no era para menos, porque los ganadores, todos estudiantes en Galicia y menores de 18 años, se llevaron en total 10.500 euros. Por cierto, que las tres son mujeres. En la modalidad de poesía la ganadora fue Alicia Fernández Rodríguez, de Escairón, O Saviñao, Lugo, que se llevó 1.500 euros. En narrativa, el premio de 3.000 euros fue para Marta Gago Pesado, de Vilagarcía de Arousa; y en la categoría de teatro, dotada con 6.000 euros, la triunfadora fue Isabel Gonzalo Pita, de Vilalonga, Sanxenxo. Primera edición A esta primera edición del premio se presentaron medio millar de trabajos, según indicó Xoán Guitián, gerente de la Fundación Valle Inclán, con una calidad elevada, incluso «houbo cousas soprendentes», matizó. Los jurados de estos premios estuvieron presididos por Salvador García Bodaño, Francisco Fernández Rei y Euloxio Rodríguez Rubial, todos miembros de la Real Academia Galega, que junto con Eulogio Fernández Albor, asistieron al acto, en el que también intervino el escritor Suso de Toro y la cantautora Olaia. Historia silenciada También dirigido a jóvenes de bachillerato, son las charlas sobre la historia silenciada, que promueve el Concello, con la participación de dos personas que vivieron en primera persona los horrores de la Guerra Civil: la viguesa Concha Nogueira y el vallisoletano Leopoldo García. Ambos, junto con la concejala de Cultura, María Xesús López Escudeiro, estuvieron ayer en los IES Torrente Ballester y A Xunqueira I, donde explicaron sus vivencias, y no sólo de la guerra, a los alumnos. Atónitos escucharon la separación que había en los cementerios de las personas bautizadas y las que no lo estaban o de los suicidas, por ejemplo. Recuerdo Concha Nogueira tenía 3 años cuando se inició la contienda y se quedó sin padres, al cuidado de sus abuelos, por quien conoce la historia. Leopoldo García tiene la desgracia de ser el preso político más joven, pues fue detenido durante el «llamado alzamiento nacional» a los 16 años. «Me salvé de morir -dice-por un verdadero milagro, aunque no creo mucho en ellos, y me encerraron en las famosas cocheras de tranvías en Valladolid, donde estuve hasta el 24 de octubre de 1938». No le gusta recordar, por doloroso, lo que eran las prisiones en los primeros meses de la guerra: «Venían los falangistas y todas las noches sacaban a 6, a 10, a 20, a los que querían, hasta que en octubre de 1936 el ejército se hizo cargo y evitó las sacas de las cárceles pues sinó estaríamos todos muertos». Miembro de la comisión de la memoria histórica, subraya que «queremos recordar sin ningún afán de venganza, sólo para que las nuevas generaciones sepan lo que pasó y quizás, por saberlo, eviten que se vuelva a repetir». A sus 86 años, todavía espera ver la tercera república. Y por la paz clamaron también ayer tres generaciones de vecinos de Sanxenxo, que realizaron una cadena humana en Baltar para conmemorar el Día de la Paz.