Praza da Ferrería Esther Ferrer recuperó ayer una «performance» de los 70 en la que se desnuda. Setenta creadores participan desde ayer en una muestra a beneficio de Unicef
15 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Con una expresión tan genuina, los organizadores de las segundas jornadas de arte de acción de la Facultad de Bellas Artes han querido hacer referencia a ese estado mitad confusión mitad distancia en el que queda el espectador medio cuando observa una performance. Que conste que el título no pretende remarcar las barreras entre artista y espectador, sino más bien lo contrario, como afirma el profesor Carlos Tejo, coordinador de Chámalle X, es decir, acercar esta disciplina a alumnos, docentes y al público en general. Para ello, Tejo ha recurrido a las principales figuras a nivel nacional o, como en el caso de Esther Ferrer, internacional. La veterana creadora vasca, integrante del disuelto grupo Zaj, sabe lo que es vivir una auténtica situación de peligro a causa de una acción. «Una vez en Valencia -recuerda- a Walter, uno de los miembros del grupo, le hirieron. También en Estados Unidos tuvimos algún problema, pero eran los 60 y 70 y la performance era algo nuevo. Entre el público siempre había alguien que se sentía agredido». «También es cierto -añade- que cada uno ante una acción proyecta lo que lleva dentro. Si eres alegre te ríes y si eres una persona preocupada o angustiada reaccionas en función de eso. Es lo interesante». «Las cosas» Esther Ferrer recuperó ayer una antigua acción de los años 70, titulada Las cosas, en la que precisamente acaba despojada de ellas. En este sentido, defiende las performances minimalistas: «Siempre trabajo muy a lo pobre; las acciones que más me interesan son las que menos cosas hacen. Me interesa el concepto y la idea más que todo lo demás». Más participantes Y de una creadora consagrada a una que lleva sólo un año dedicándose al arte de acción. María Marticorena fue ayer la representante de la facultad pontevedresa en estas jornadas, con su acción Hasta que el cuerpo aguante. «Decidí dedicarme al arte de acción porque surgió -explicó ayer- . En la facultad hice escultura y quería ir más allá, estar presente de alguna manera. Así surgió». Además de presentar su trabajo en Galicia, también lo ha hecho recientemente en Gales. Y en el programa de esta jornada destaca la presencia de Nelo Vilar, artista y autor de quizá la única tesis universitaria sobre esta disciplina artística en los últimos quince años. «De repente -explicó ayer- en todo el Estado surgió una generación, una ola que no sólo era artística sino también política, de sacar el cuerpo a la acción, dejar los cuadros en las galerías y hacer barbaridades, cosas muy fuertes físicamente. Es lo que se ha llamado arte alternativo y que tiene esa doble vía estético ética, a veces muy radicalizada, y que no quiere saber nada del comercio del arte y de las instituciones». Y de la acción a la galería. Un total de setenta artistas han donado sus obras a Unicef en la exposición que ayer se inauguró en la sala Teucro de la Delegación Provincial de Cultura y que permanecerá hasta el próximo día 9 de diciembre. La organización donará la recaudación conseguida de la venta de las obras a sus programas de atención a la infancia y contra el sida y la violencia. Entre el elenco de creadores participantes hay que destacar a Leopoldo Novoa, Dolores Gálvez, Antonio Heredero, Itziar Ezquieta, Antón Sobral, Carmen Hermo, Mario Iglesias, José María Barreiro o Alex Vázquez, y Unicef quiere unir a la solidaridad de estos artistas la de los pontevedreses. En la muestra se pueden adquirir obras a partir de 50 euros. Arte por una buena causa.