Crónica | Una embajada de diputados y alcaldes visita las instalaciones de la pastera Los intendentes de Río Negro, Paitsandú y Soriano dicen que confían en el control medioambiental que su Gobierno está exigiendo y exigirá a las futuras pasteras
26 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?A Ence no le dejamos venir más del Uruguay». La sentencia -mate en mano- es de Omar Laflut Hebeich, intendente del departamento de Río Negro, el equivalente al alcalde de la zona en la que se instalarán en unos meses no una, sino dos fábricas de celulosa. Omar Laflut forma parte de la embajada de autoridades que, invitadas por el Grupo Ence, visitan algunas de sus instalaciones en España. Él es del Partido Nacional «que, como usted sabe, no es el que gobierna el país, pero en esto estamos todos muy unidos». Su afirmación la corrobora Julio Pintos, su homólogo de Paitsandú, el departamento más industrial de Uruguay, que también se verá beneficiado por la inversión de 574 millones de euros que Ence está dispuesta a acometer en el Cono Sur, en franca competencia con la finlandesa Botnia. -¿Usted de qué partido es? -Del Frente Amplio. Esta es la primera vez que un gobierno de izquierdas gana la intendencia de Paitsandú, dice orgulloso Julio Pintos. -!Enhorabuena! Además, su partido gobierna la República Oriental del Uruguay. -Sí, exacto. Y todos tenemos expectativas en que este proyecto forestal tenga un impacto positivo. «No podemos jugar con las cosas que son importantes para el país», dice Omar Lafluf, conocedor de que la gran apuesta de Ence, una vez frustrada la papelera gallega, se materializará en su tierra. «Es importante, no sólo por el monto de la inversión, sino por lo que significa para el país», indica el intendente, a quien esta vez corrobora Andrés Magnone, del departamento de Soriano. «Es muy difícil imaginarse en nuestro país los niveles salariales que tienen ustedes en Europa y vivir de la forma que pueden vivir ustedes a la forma que podemos vivir nosotros, pero eso no habilita -agregó Laflut- a que estemos dispuestos a abrirle las puertas a cualquier inversión a costa de cualquier precio, pero como sabemos que estas empresas van a hacer las cosas muy seriamente, y más ahora que las conocimos in situ, estamos absolutamente seguros de que tenemos un porvenir venturoso por lo menos». Pero, por si les quedara alguna duda a la hora de despejar su futuro, esta tarde tienen concertada una entrevista con el presidente de la Asociación pola Defensa da Ría, Antón Masa, la principal detractora de Ence en la ría de Pontevedra. La doctora María Antonio Grompone, diputada y representante del Frente Amplio, quiere volver a su país conociendo todas las aristas de un proyecto que acaba de ser analizado in situ por una delegación del Banco Mundial. Los dirigentes uruguayos aseguran que no sólo ven en Ence la pasta, ni la repercusión que tendrá la inversión del mayor productor de eucalipto y celulosa de Europa en sus propios montes. También ven la producción de biomasa y su aplicación energética. Por eso no están dispuestos a perder la oportunidad de intentar dejar de ser dependientes de Argentina y Brasil cuando su energía hidroeléctrica escasea. «Para nuestra gente todo lo que se pueda hacer es importante». Ence, que inició hace tres años su expansión en Uruguay -donde ya contaba con un importante patrimonio forestal-, mueve en su terminal logística dos barcos y medio al mes de madera, y ahora, una vez que acabe de construirse la zona franca, comenzará a levantar su fábrica de pasta. Esa que «sólo un gobernador de Argentina, no el Gobierno», intenta frustrar.