La regulación del mercadillo ambulante provocó a principios de este un conflicto entre los vendedores y el Concello, seguido de duro enfrentamiento entre los cooperativistas, liderados por Olegario y Sinaí Giménez, y los autónomos. El traslado de la feria al centro, el cambio de día de celebración y la forma de pago de las tasas provocaron una huelga de ambulantes que duró un mes. Pero, en el trasfondo del conflicto estaba el pretendido control de las ferias por parte de cooperativas como las de los Morones. Varios concellos, como Marín, Vilagarcía, Sanxenxo, O Porriño, Mos Redondela, Tui y Santiago, hicieron frente común con Pontevedra para evitar ese dominio, limitando a diez los puestos a adjudicar a las cooperativas y obligándoles a acreditar el alta laboral de los trabajadores que estén al frente de esos puestos.