ESTANCADOS
19 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ientras los municipios de la ría hacen planes faraónicos para aumentar su población, Marín sigue aferrado a unas normas subsidiarias que se remontan a la Transición. La fragmentación política y la falta de presupuestos han provocado ya no solo que su PXOM siga en el aire, sino que la apertura de una calle sea cosa casi milagrosa. Las dos últimas inauguraciones de viales datan de 1987 y 1990. Desde entonces, el callejero de la villa permanece inalterable, y su trazado urbano continúa regido por unas normas de mínimos que se aprobaron en 1978, con vigencia para un máximo de dos años. Y ni siquiera las obras previstas se han realizado: casi una docena de las calles proyectadas siguen sin construirse, y algunas que sí se han acometido se han quedado por la mitad. Mientras, y pese a que sus bolsas de suelo están casi agotadas -se han previsto polígonos en Cantodarea, San Xulián, el monte Raposeiras o A Laxe para paliar la situación-, Marín sigue creciendo: entre 1996 y el 2004, la vila ganó más de mil habitantes.