Nostalgia al volante

La Voz

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Praza da Ferrería Más de cien seiscientos circularon por las carreteras de la comarca el domingo, mientras que Cotobade revivió ayer sus peculiares festejos del verano

22 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las carreteras de las comarcas de Pontevedra y de O Morrazo vibraron el pasado domingo con más de 110 coches seiscientos, que participaron en un encuentro a nivel nacional, organizado por el club 600 de Arcade. El poder de convocatoria sorprendió a la organización. Acudieron coches de lugares tan alejados como Guipúzcoa, Valencia, Sevilla, Badajoz y Zamora, sin contar con las cuatro provincias gallegas, ampliamente representadas Recorrido turístico Los seiscientos se reunieron en Arcade y después hicieron una excursión que les llevó hasta Combarro, donde visitaron la villa de los hórreos. El presidente del club 600 de Arcade, Juan Diéguez Paz, explicó que el año pasado habían elegido Oia, y que este verano querían ir a una zona totalmente distinta, pero próxima a Pontevedra. La comida se celebró en el retaurante Mochi, en Vilaboa. La comitiva de seiscientos también se acercó, por la tarde, al lago de Castiñeiras y bajó a Arcade desde Figueirido. Allí afortunadamente, el fuego que devoraba el monte de Salcedo, no llegó a impedirles el paso y regresaron sin ningún problema a su punto de partida en Arcade. Los ramos de Carballedo Aunque si de tradiciones se trata, la palma se la llevan en Carballedo, Cotobade, y sus fiestas en honor a san Roque y san Antonio. Aquí quien quiera escaquearse de las fiestas patronales la lleva clara, sobre todo si se han casado en la iglesia del pueblo. Allí se lleva un estricto registro de bodorrios desde tiempos de maricastaña, que obliga a los cónyuges que lleven más tiempo casados a organizar las fiestas y la procesión del año siguiente. Este verano les ha tocado a Pepe García y a Marial Cerviño que, en su categoría de mayordomos, se tendrán que poner manos a la obra para, entre otras, poner bonito al san Antonio, buscar orquesta con bombas de palenque incluida y sobre todo confeccionar un ramo lleno de chucherías y pasta de la buena con la que darle el testigo a los que les seguirán en el verano venidero para que un año más Carballedo arda en fiestas.