Ramón Dios: «Javier Figueira é o cancro do sector mexilloeiro»

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

VÍTOR MEJUTO

El presidente de Mexillón de Galicia acusa al de Opmega de «tentar pechar o Consello» La polémica por las marcas registradas ha dejado al descubierto la fractura existente

14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?ra una crónica anunciada, una ruptura previsible. Las relaciones entre el Consello Regulador y la directiva de Opmega han llegado a un punto de no retorno. A un callejón sin salida del que el presidente de Mexillón de Galicia parece haberse cansado: ayer rompió con el discurso políticamente correcto y salió a la palestra para denunciar el acoso que, a su juicio, está sufriendo el Consello por parte de una única persona: Javier Figueira, el presidente de Opmega. La crispación llega a tal punto que Ramón Dios no duda en definir al líder de la primera organización de bateeiros como «o cancro deste sector». Las palabras son duras, fruto de una tensión que lleva mucho tiempo acumulándose y que estalló el viernes en una reunión mantenida entre las directivas de Mexillón de Galicia y de Opmega. En ese encuentro la tensión fue palpable. Tras él, las declaraciones de Javier Figueira, acusando al Consello de discriminar a su organización, se convirtieron en una declaración de guerra abierta. Y el presidente del Consello ha recogido el guante. La excusa La gota que ha hecho rebasar el vaso de la paciencia de Ramón Dios ha sido el debate abierto por Opmega sobre el contencioso interpuesto por el Consello contra las marcas Opmega y Megalmar. Sobre esa cuestión, Dios Suárez quiso realizar ayer algunas matizaciones sustanciales. Para empezar, hace un repaso rápido por la historia: Fue Opmega quien en mayo del 2000 solicitó que la Xunta diese traslado al Ministerio de la petición de la denominación de origen Mexillón de Galicia. La organización, presidida en aquel momento por Fino Gondar, remitía al gobierno autonómico el pliego de condiciones, el proyecto del reglamento de la DOP, y un informe sobre la importancia económica y social del sector. Dentro de la denominación de origen quedarían enmarcados «todos os productores que desexen formar parte dela, xunto coas empresas comercializadoras e transformadoras». Dice Ramón Dios que «Opmega, como parte desa entidade, aprobou o regulamento polo que se ía rexir a denominación». La consecuencia «Xa con Javier Figueira como presidente da central -seguía recordando Ramón Dios-, Opmega toma a decisión de solicitar o rexistro das marcas Opmega e Megalmar, e faino sabendo que esas solicitudes van en contra do regulamento». Aclara el presidente del Consello que «nin o anterior pleno do Consello nin este se opón a que Opmega, como denominación social, siga chamándose dese xeito, evidentemente». A su juicio, el paso dado por la central responde a un objetivo claro de su presidente: «desfacer o Consello Regulador intentando que Megalmar, Mexillón do Mar de Galicia, como marca sustituise a da denominación Mexillón de Galicia, xa que é prácticamente imposible atopar un nome máis parecido». Ramón Dios sostiene que hay una segunda intencionalidad en el camino emprendido por Opmega en el registro: «entendo que busca un motivo para enfrontar a súa organización co Consello, para que este chegue a desaparecer. Se eso ocurre, será o maior erro que poidamos cometer, e será culpa de todos por deixar que un señor manipule á organización maioritaria». Ante esa situación, advierte: «non podemos permitir que o señor Javier Figueira amenace ao Consello, que engloba a todo o sector, para conseguir os seus obxectivos». Por lo que a él respecta, «como presidente deste organismo, o tempo que estea no cargo defenderei os intereses globais do noso producto, o mexillón de Galicia. Os intereses das nosas empresas comercializadoras e transformadoras. E non vou mirar para outro lado cando alguén con medidas de presión intente beneficiarse perxudicando ao resto». Problemas personales Ramón Dios deja claro que ese alguien al que se refiere es «o presidente de Opmega, non Opmega», una organización de la que, por otra parte, es socio. «Antes de chegar a este cargo, eu pensaba que os problemas entre as dúas entidades eran personais, Javier se encargou de que todos o pensásemos». También se habría encargado Figueira, según el presidente del Consello, de ahondar en la fragmentación que sufre el sector. «Hai xente que leva anos dividíndonos, e Figueira desde a súa chegada a Opmega está facéndoo. Xa non somos o que eramos nin temos a forza que tiñamos. E non vexo que a él lle preocupen os problemas do sector».