«Las bodas en Galicia están muy poco protocolarizadas»

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Entrevista | Elisa Cacharrón Mesas redondas, nada de arroz para los novios. Existen normas para lograr que todo salga según los cánones sociales.

20 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Elisa Cacharrón destaca que el protocolo debe ser algo así como «el código de la circulación de las personas». -Casi todo el mundo sabe que a una boda las invitadas no deben ir ni de blanco ni de negro ¿Qué otros aspectos tenemos que cuidar o evitar? -Bueno, yo estoy inculcando que no se tire nada a los novios, ni arroz ni pétalos ni nada. A veces, cuando se arrojan estas cosas se ve la agresividad de la gente. Casi que debería estar prohibido. Por otro lado, un aspecto que aquí en Galicia se descuida es el hecho de que los invitados deben esperar a la novia dentro de la iglesia y colocados, para que cuando ella llegue, no se encuentre el templo vacío. Otro tema es el de los sombreros, por ejemplo. Si alguien decide llevarlos, o también un tocado o una flor en el pelo, no se los debe quitar en ningún momento de la boda. Si no, que no los lleve. -¿Y en la mesa? -Pues en una boda protocolaria, las mesas deben ser redondas y cada comensal, debe ver su nombre en su lugar. Otra cosa que descuidamos es que generalmente, los familiares de los novios se colocan todos juntos, cuando deberían presidir las distintas mesas, junto a los demás invitados, actuando como anfitriones. Así se logra una información directa de cómo se está desarrollando la boda, si la gente está contenta, si se está sirviendo bien... La mesa presidencial, con los novios y padrinos, debe evitar que las mujeres estén en las esquinas, como en cualquier otra mesa oficial. Y respecto al postre, la costumbre de la tarta no es nuestra, sino inglesa. Así que deberíamos optar por un postre nuestro, como la tarta de Santiago o los mirabeles. -¿Por qué ha de llegar antes el novio? -Queda muy bien, es un acto de cortesía. Que esperen... Eso sí, tampoco está bien que llegue demasiado tarde, unos minutos sí, pero no que esté de plantón. -¿Existe un mayor interés de la gente por actuar de forma protocolaria en las bodas? -En general, a no ser por los consejos que ofrecen los propios locales donde se celebran, las bodas en Galicia están poco protocolarizadas. Pero la gente se va interesando cada vez más y hay un gusanillo. Yo creo que el protocolo lo hacemos todos los días, es como el código de circulación de las personas y es algo que la sociedad demanda. La sociedad española está en general olvidándose de las buenas costumbres y el protocolo no tiene que ver con esa idea vetusta del término. Parece que hoy confundimos el progresismo con parecernos al hombre de Cromagnon. Incluso creo que sería conveniente que las universidades impartiesen clases de protocolo. -La celebración de la comunión también se parece cada vez más a la de una boda ¿Qué opina? -No debería ser así. Las comuniones deben ser ante todo una fiesta infantil y no para los adultos. Esa es la principal equivocación. Si quieres una comunión inolvidable, organiza una fiesta infantil y si hay niños y adultos, que el menú sea el mismo. No se entiende que en una mesa haya marisco y en la de los niños pinchos de tortilla. Ellos no son tontos y también les gustan las nécoras.