Las revueltas aguas de la ría

Mercedes Escauriaza PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOSÉ CASTRO

Análisis | La brecha social abierta en torno a Ence se ensancha La tensión creciente entre los distintos partidos políticos y entre los sindicatos se ha trasladado esta semana al mundo de la cultura y amenaza con saltar a los juzgados

02 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las aguas en la ría de Pontevedra están más revueltas de lo habitual, que ya es decir. El eterno debate sobre el futuro de Ence -en el que la empresa ni entra ni sale públicamente-, lejos de enquistarse, ha ensanchado en los últimos días la brecha social abierta hace tiempo con una agria polémica en la que se han enzarzado el Aula Castelao, la diputada provincial y presidenta local del PP, Teresa Pedrosa, con la Asociación Maio Longo y un grupo de intelectuales como telón de fondo. La historia de lo que debería ser un proyecto serio y planteado en un ambiente sosegado no podría ir peor para los intereses de todos. Se ha pasado de la controversia política al plano personal. Del clima preelectoral que ya se vive en Galicia parece haberse contagiado la sociedad civil, lo que está provocando situaciones tan paradigmáticas como que la Cámara de Comercio esté dispuesta a secundar la huelga general que proyecta convocar el sindicato Comisiones Obreras o que un foro de intelectuales rechace el pensamiento único en su ideario y luego se bata en duelo contra las opiniones que le son contrarias, llegando incluso a romper relaciones con instituciones como la Diputación de Pontevedra. Si bien el presidente de la Xunta se ha instalado en una batalla permanente contra el gobierno local pontevedrés y por defender el desarrollo sostenible con Ence en la ría, el alcalde no se queda a la zaga a la hora de levantar el hacha contra la pastera y contra todos los que defienden la compatibilidad entre industria y medio ambiente. Hay quién se pregunta por qué Pontevedra tiene que convivir con los humos de Ence mientras en A Coruña se proyecta trasladar la refinería. Quizá la respuesta la tenga el PSOE, partidario en esta ciudad de una mesa de concertación que se presenta imposible, mientras su alcalde herculino ha tratado de buscar una salida que beneficie a la ciudad sin mermar los intereses de una empresa privada que guste o no forma parte del tejido económico coruñés y, por tanto, gallego.