Pontevedra, «zona 30»

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | La seguridad viaria en la ciudad El modelo de accesibilidad y movilidad peatonal se traduce en un tráfico «calmado» de velocidad limitada

05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La memoria de la Policía Local sobre los accidentes de circulación en la ciudad registrados el pasado año, recién publicada, reflejó un descenso del 4% en el número de siniestros con respecto al 2003. Como causas de esta estabilización con tendencia a la baja, se apunta un cada vez mayor respeto de las normas de circulación por parte de la mayoría de los pontevedreses (las multas de tráfico también descendieron un 7% con respecto al 2003 y un 18% con respecto al 2002), así como la labor continuada de la Policía Municipal en los controles de prevención, las campañas de educación vial, la información y las denuncias de las infracciones, en su caso. Prioridad para el peatón Pero, además, los datos confirman que la seguridad vial también viene favorecida por el modelo de accesibilidad, movilidad peatonal y eliminación de barreras implantado en Pontevedra, que se traduce en un «tráfico calmado» de velocidad limitada a 30 kilómetros por hora en las calles más céntricas, donde el peatón tiene prioridad sobre el coche. La reforma urbana ganó espacios para la actividad ciudadana y estableció unos itinerarios peatonales que permiten moverse con más seguridad, especialmente a los discapacitados, niños y personas de avanzada edad. Calles de un sólo carril de circulación y dirección única, aceras más anchas con lengüetas y orejas que sobresalen sobre la calzada y pasos de cebra recrecidos o realzados con bandas de reducción de velocidad, pretenden dar más seguridad al peatón. La siniestrabilidad, no obstante, sigue siendo alta en una ciudad como Pontevedra (1.082 sucesos el pasado año) y los accidentes más graves se produce sobre todo en las vías de gran capacidad y de entrada o salida en la ciudad, que dependen del Ministerio de Fomento y donde el Concello no pudo imponer su modelo para calmar el tráfico. El número de accidenteses superior, en proporción, en las vías urbanas que en las interurbanas, si bien en la mayoría de los casos son de simples daños materiales y de muy escasa consideración, según la memoria de la Policía Local. Así, el índice de lesionados en relación al número de accidentes representa un 18%, de los cuales el 83% son heridos leves y un 16% graves. El pasado año tan sólo hubo un muerto y ocurrió en un choque entre un ciclomotor y un turismo en una vía interurbana. Atropellos El número de atropellos es también elevado, aunque va igualmente en descenso (47 en el 2003 y 44 en el 2004). La Policía Local destacó en este aspecto que en las calles peatonales, en las que también cohabitan vehículos, sólo hubo que lamentar el pasado año un atropello con un herido leve y, curiosamente, se produjo dentro del centro histórico, en la rúa Isabel II. En el 2003 no hubo ninguno en la zona peatonal. ­En las calles semipeatonales de la primera reforma urbana sólo aparecen registrados otros dos atropellos en Riestra y Sagasta. Y en este tipo de casos, desde la propia Policía se apunta a un posible exceso de confianza tanto de los peatones como de los vehículos implicados. El viandante tiende a presuponer que el coche se detendrá, mientras que el conductor piensa que el peatón no cruzará al verle llegar. El resto de los atropellos se localizaron en vías con más volumen de tráfico, Rosalía de Castro (3), en Eduardo Pondal (2), Alcalde Hevia, avenida de Montero Ríos de Estribela, avenida de Buenos Aires, avenida de Compostela, Casimiro Gómez, Conde de Bugallal, anillo de la Eiriña, Juan Carlos I, Loureiro Crespo, Montecelo, avenida de Reina Victoria, San Antoniño, avenida de A Coruña (dos peatones en el mismo accidente), avenida de Fernández Ladreda, Otero Pedrayo, San Antoniño, Uxio Novoneyra y A Estrada, entre otras.