Noites flamencas

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería Gregorio Jiménez Flores, «Richard», imparte clases de baile flamenco y «breakdance» en la nueva edición del programa municipal de ocio nocturno para jóvenes

18 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?ara iniciarse en el baile flamenco, sólo hay que llevar zapatos de tacón. El resto lo enseña Gregorio Jiménez Flores, Richard, el monitor de las clases de esta disciplina que ayer abrieron la nueva programación de Noites Abertas en Monte Porreiro. A sus 38 años, confiesa que lleva toda su vida bailando -sus familiares le recuerdan bailando la Quinta Sinfonía de Beethoven a los dos años con las manos en perfecta posición-, pero desde hace cuatro se dedica de manera más profesional, no sólo actuando sino también impartiendo sus conocimientos en el Centro Cultural del barrio de Monte Porreiro, donde ya tiene una veintena de alumnos. Dice que lo lleva en la sangre y, no en vano, procede de una familia de bailaores. Sus tíos El Sali y Sonakai se dedican profesionalmente a esta danza, igual que su prima La Salinera, y también es pariente de los componentes del grupo musical Los Potros, que además acaban de lanzar su primer trabajo discográfico. Richard no entiende el baile sin la música en directo -«necesito estar con la gente»-, y en sus últimas actuaciones ha estado acompañado por otros amigos, Los Duendes: Diego Borja (a la flauta); Gerson Flores (percusión) y Piri y Adan Flores, a las palmas. Hasta la fecha, ha actuado en diversos escenarios en Pontevedra, Santander, Barcelona, Madrid y Ourense. Clases de «breakdance» ?ero la destreza del bailador no se limita al flamenco, sino también a una danza tan opuesta como el breakdance, del que también imparte un curso en el programa de Noites Abertas, justo después de las otras clases. «Lo practicaba cuando era joven, en los ochenta -dice- e incluso gané dinero en concursos de discotecas. Pero ahora es un reto, porque llevo tiempo sin practicar y dicen que no es recomendable más allá de los 25». También disfruta con la salsa: «a mí lo que me gusta es bailar, aunque no tengo tanta disciplina como un profesional». De ellos se queda con Joaquín Cortés, del que destaca la fusión de estilos, aunque también le gustan otros maestros tan conocidos como Rafael Amargo y Antonio Canales. ?l monitor subraya que asimismo que en la ciudad del Lérez existe una afición creciente por todo lo relacionado con el flamenco y, entre sus actuales alumnos «hay gente de mi comunidad, payos y hasta gente de Argentina». «Creo que de todas formas es algo que todavía está por explotar», señala este profesor, mientras echa en falta en Pontevedra un tablao flamenco con actuaciones de artistas en directo. Mientras tanto, paso a paso, el taconeo de sus zapatos va dejando huella.