Praza da Ferrería Los humoristas gráficos de La Voz desvelan en el Café Moderno cómo trabajan, disfrutan y se divierten desde lo que definen como periodismo humorístico
10 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El decenio que llevan trabajando juntos no ha consumido su humor. Una viñeta les basta para ofrecer la visión más impactante de la noticia del día. Pinto y Chinto, los humoristas gráficos de La Voz de Galicia, y los seudónimos tras los que se esconden David Pintor (Pinto) y Carlos López (Chinto), desplegaron ayer todo su humor en el Café Moderno de Pontevedra. Ambos celebraron con las mismas sonrisas que provocan cada mañana en las páginas de Opinión del periódico los 25 años de la presencia de la delegación de La Voz en Pontevedra. Fue una conferencia atípica, con intervenciones escalonadas, con la misma coordinación que muestran en su trabajo diario. Y sorpresa final. Pinto y Chinto, Chinto y Pinto, que confiesan que todos los humoristas están un poco de luto desde que Aznar «se marchó», parecen llevar muy bien el luto, a juzgar por lo visto ayer en el Café Moderno. Se presentaron en el auditorio provisto del material con el que trabajan a diario. Lápices, cartulinas y rotuladores. «Somos periodistas humorísticos», explican. Y así es como cuentan las historias. ¿Que cómo lo hacen?, pues juntos. Pinto, como no podía ser de otro modo, se encarga de los pinceles. Chinto madura las ideas. Todo un trabajo de equipo que se hace en paralelo al del resto de la redacción central de La Voz en Sabón (A Coruña). Los dos recordaron como examinan las principales noticias del día y comienzan a darle vueltas al lo que es una de las secciones más populares del periódico. La información del día va tomando forma de viñeta en la cabeza de Chinto. Aunque no todo es consenso, la idea acaba luego plasmada sobre el papel gracias a la pericia gráfica de Pinto, según se encargaron de recodar. Esa complicidad que logran a diario con los incondicionales de su sección fue más que evidente ayer en el Café Moderno cuando pinto comenzó a dibujar para el público. A medida que los trazos se plasmaban en el papel, los labios de los asistentes se iban arqueando. Porque Pinto y Chinto dibujan, ante todo, sonrisas.