Vilanova, la cofradía en guerra

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

MARTINA MISER

En directo | Una asamblea que acabó entre amenazas e insultos A la reunión de los mariscadores vilanoveses de ayer no le faltó de nada: hubo desde listas negras hasta advertencias de que las gamelas pueden arder de noche

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?ue las diferencias se solucionan hablando es una verdad que no vale en la cofradía de Vilanova. Ayer, los mariscadores de a flote celebraron una asamblea para dilucidar las diferencias que existen entre los partidarios de respetar un precio mínimo para el reló -un marisco similar a la almeja pero de peor calidad- y aquellos que durante la pasada semana lo vendieron por debajo de lo pactado por los pósitos de Arousa. Tras una hora intercambiando insultos y amenazadoras advertencias, la reunión quedó disuelta. No hubo ni acuerdo, ni fumata blanca, ni nada: cada uno seguirá vendiendo como hasta ahora lo ha hecho. El patrón mayor -mal avenido con la directiva de la agrupación- acudió al encuentro. Sus intervenciones no resultaron para nada conciliadoras. «¿Pero non vos dá vergonza ver que non saben xestionarvos?», preguntó a voz de grito a los socios. El volumen de sus palabras estaba marcado por las circunstancias: por aquel entonces, la reunión se había convertido en un corral ante la mirada impasible -tal vez por la costumbre- de la mayor parte de los socios. La razón de tanta crispación eran unas hojas que la pasada semana aparecieron en varias cofradías de la ría y en las que figuraban los nombres de los mariscadores vilanoveses que han decidido vender el reló a menos precio del pactado por los representantes de todo el sector en Arousa. Algunos de los citados en esa lista aseguran haber recibido amenazas. «Eu só vos digo -decía uno de ellos a la directiva- que miredes ven polas gamelas dos que estamos nese papel. Eu só vos digo eso, porque se lle pasa algo a algunha...». La directiva de la agrupación negó varias veces -aunque con poco aplomo- tener relación con esa lista negra. Pero sus palabras no fueron creídas por quienes figuraban en el papel, que los tildaron de mentirosos -y de ahí para arriba-. Amenazaba gresca, pero la lenta marcha iniciada por la mayoría tranquila de socios hizo que la sesión terminase. En las escaleras continuaron los insultos y los roces. E incluso no faltaba quien mostraba con sonrisas su satisfacción tras el bochornoso espectáculo presenciado.