El cronómetro | Adelaida Reinaldo En octubre cumplirá 102 años y Lola, «la heladera», como es más conocida, se muestra muy feliz y contenta ante el reconocimiento que se le hace
26 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Su madre era cubana y su padre ourensano. Ella nació en Portugal, pero vive en Marín desde hace muchos años. Todos la conocen como Lola la parisién o Lola la heladera, pero su verdadero nombre es Adelaida. «A mi madre le gustaba mucho el nombre de Lola, pero en el registro fue mi madrina la que impuso su opinón. La gente me llamó siempre Lola», afirma. Su vida es un ejemplo de un duro trabajo que ayer se le reconoció. Va camino de los 102 años y Lola hace una vida normal, alejada de los médicos y presumiendo de una buena salud. -¿Cómo recuerda los años de trabajo? -Puedo decir que trabajé mucho a lo largo de mi vida. Estuve muchos años en el hospital de la Escuela Naval. Además, vendí helados (de ahí Lola la heladera) y castañas en la plaza de la Herrería e iba a la lonja. -Su época de trabajo fue intensa, pero no le impidió criar a sus hijos. -Tuve cinco, de los cuales sólo viven mis dos hijas Teresa y Cecilia. -¿Cuántos nietos tiene? -Tengo cinco nietos, diecisiete bisnietos y dos tataranietos. -¿Qué hace cada día? -Me levanto y rezo el rosario todos los días. Lo hago para para que se terminen las guerras y para que los niños no las sufran. Por las tardes salgo a tomar el aire. Hago una vida normal. -¿Cómo se encuentra? -La verdad es que como de todo y por ahora no necesito medicamentos. Me encuentro muy bien. -¿Qué le parece la época en la que vive? -Estoy contenta mientras pueda levantarme cada día. Quiero vivir con tranquilidad. Nunca me pongo de mal humor, no merece la pena.