Desfile de mascotas en San Blas

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería Carrefour celebró ayer la sexta edición de su concurso de mascotas con un récord de participación, 163 inscritos, la mayoría perros y gatos

12 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque los perros y gatos eran mayoría, al certamen anual celebrado ayer por la mañana en el hipermercado de Carrefour en San Blas, Salcedo, se presentaron también aves, cobayas, hamsters y tortugas, entre otros animales. Fruto de esa abrumadora mayoría, los tres ganadores fueron precisamente perros, el chow chow Mao, de Luis Otero; el hushy Rony, de Rodolfo Ramallo y Nevado, de Pedro López. Ambos se hicieron con los trofeos y productos Friskies de comida para mascotas, por valor de 150, 120 y 100 euros, respectivamente. El jurado estaba formado por el veterinario Fernando Díaz, el delegado de Frieskies Juan Rodríguez y la secretaria de la Asociación Protectora de animales, Carmen Sousa. Y para otorgar los premios no se valoraba la raza ni la belleza, sino otros aspectos, como la simpatía de los animales. Medallas Además de los tres primeros premios, se concedieron diez medallas a otras tantas mascotas: una fue para el animal mejor vestido, el gato Douglas de Javier Villaverde, que acudió disfrazado de personaje de Disney; otra para el más viajero, la paloma Ruca de Manuel Barrego, que emprendió en San Blas un viaje de unos 50 kilómetros y otra para el más esbelto, el galgo Fusco, de Gabriel Figueira. También ganaron medallas el perro shit-tzu Rubí, de Juan Manuel Fernández, al mejor peinado; el periquito Paquito, al más atrevido, que desfiló en el hombro de su dueño Juan Fermín González; la pastor alemán Kira, de Isabel Luna, la más obediente; el can Conde Kerlo, el más chulo; el perro bodeguero andaluz Aloja, un can ratonero, la medalla a la raza más desconocida; el más patoso, el san bernardo Pancho, de Isabel Veleiro y el más orejudo, el conejo Nevado, de Vanesa Lameiro. Por cierto, que a pesar de la cantidad de animales, la jornada discurrió con tranquilidad. Sólo hubo que registrar un pequeño incidente protagonizado por una niña, que recibió un pequeño mordisco en un dedo cuando jugaba con una de las tortugas que acudieron al concurso. Más que la herida, el susto fue el que provocó sus lágrimas.