?a relación entre las ciudades de Vigo y Pontevedra pasa inexcusablemente en estos momentos por la AP-9. El rodeo por la carretera vieja en el fondo de la ría no lo es y, de momento, el tren tampoco. Además, Vigo es paso obligado hacia Portugal. El peaje. En Europa, la repercusión por kilómetro en una autopista de pago es de seis céntimos. En el tramo Vigo-Pontevedra sale a diez céntimos. La idea y vuelta diaria supone 5 euros. La economía. Los lazos comerciales y empresariales entre las urbes son cada vez más estrechos, así como la interacción de sus puertos y el flujo de trabajadores (diez mil al día en ambos sentidos). La Universidad. Cerca de tres mil alumnos tienen que desplazarse en este curso a los campus que tienen a veinticinco kilómetros para cursar algunas carreras. El aeropuerto. La terminal de Peinador debería ser, por proximidad y operatividad, la de Pontevedra. Las sinergias. Estudios de la Universidad de Vigo propugnan la creación a no muy largo plazo de una misma área metropolitana que englobaría a ambas ciudades por razones estratégicas.