La aportación del Ministerio de Medio Ambiente es vital en la financiación El Concello quiere efectuar el derribo dentro del proyecto de esponjonamiento de la costa española
10 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El plan del Ayuntamiento de Sanxenxo para demoler el edificio Herpi, situado en la entrada de la villa, cimentado sobre la playa y con una edificabilidad que le concede el dudoso honor de ser el más alto del municipio, se complica. El inmueble, construido en los años setenta al amparo de una resolución judicial que le concede respaldo legal, pese a que sus cimientos están literalmente cavados en la arena de la playa, es una de las espinas que el alcalde, Telmo Martín, tiene clavadas. Al año de llegar a la alcaldía, el popular ya comenzó a especular con la idea de demoler el edificio para construir en su lugar una plaza pública. Pero ello sólo pasa por lograr los fondos necesarios para indemnizar a los propietarios. Es ahí donde entra en juego el Ministerio de Medio Ambiente. Telmo Martín pretendía incluir el Herpi en el plan nacional de esponjamiento de la costa, un proyecto ministerial que dispone de fondos para eliminar construcciones costeras con un fuerte impacto. Aunque la sintonía con el Ministerio de Medio Ambiente durante los mandatos de Aznar fue excelente para Sanxenxo, el cambio de Gobierno deja en el aire un proyecto que no llegó a ser concretado antes de que el PP perdiese las elecciones. A diferencia de otros planes para el municipio, como la regeneración de Silgar o la construcción del paseo de Baltar y las futuras sendas peatonales sobre las dunas y en punta Vicaño, la financiación para la demolición del edificio no se concretó. Pese al contratiempo, Martín no renuncia a eliminar la pantalla constructiva en primera línea de playa. Los servicios jurídicos del Ayuntamiento estudian desde hace meses la fórmula más rápida para conseguir al menos que se ejecute la sentencia que obliga a los propietarios del edificio a demoler los bajos del inmueble. Una resolución judicial consideró que la construcción contraviene una de las condiciones de la licencia que decía que los bajos del edificio deben ser diáfanos para que se pueda ver a través de ellos el mar. Entretanto, el Concello no renuncia a acabar con el Herpi.