Dice que la falta de previsión impide ahora contar con un estudio de impacto ambiental El Bloque insiste en que el Náutico será una barrera visual y que su postura sobre el tema no ha variado
28 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El BNG de Sanxenxo volvió a agitar ayer la reforma del puerto deportivo para criticar la gestión del gobierno local en el proceso y acusar al gobierno de Telmo Martín de incompetente y poco previsor. Una de las dos únicas alegaciones que se han presentado durante el período legal de exposición del plan especial que diseña el futuro portuario fue formulada por el Bloque. Los nacionalistas demandan en ella que se emita un estudio de impacto ambiental antes de las obras. De ser admitida, los trabajos, programados en un inicio para la segunda quincena de mayo, deberían demorarse alrededor de un año. El resultado sería que Sanxenxo no cumpliría con el calendario impuesto por la organización de la Vuelta al Mundo de vela para albergar la salida de la prueba oceánica. El incumplimiento de contrato acarrearía el traslado de la sede hacia otras localidades y la consiguiente fuga de las inversiones millonarias que la competición deportiva deja en el punto de partida. Ahora es demasiado tarde para elaborar el estudio de impacto ambiental. Pero, según sostiene el BNG, en noviembre del año pasado, cuando se comenzó a debatir el tema, aún había margen de maniobra. Que lo ajustado de los plazos impidan en este momento contar con un informe detallado de las implicaciones en el medioambiente que acarrearán las obras previstas en el puerto se debe en exclusiva a la «falta de previsión e incompetencia -dice el BNG- do goberno», que dirige Telmo Martín. Dentro de la agresión al medio que pretenden evitar con el estudio, los nacionalistas sitúan el futuro edificio del Club Náutico. Según manifestaron ayer desde el Bloque el BNG mantiene la misma postura respecto a la construcción ahora que hace cinco meses, cuando el PP acusó a los nacionalistas de respaldar los intereses de la entidad deportiva. Lo que ha cambiado desde entonces, sostiene el BNG, es el diseño del nuevo Club, que antes contemplaba menos altura que ahora. Justo la tesis contraria a la que defiende el Ayuntamiento, que se atribuye el mérito de haber reducido la altura inicial del proyecto que tenía la entidad deportiva.