Crónica Dos profesionales de la seguridad pública dirimen sus diferencias personales ante el juez. El agente del instituto armado denunció al municipal por injurias y amenazas
16 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n el juzgado de instrucción número siete de Pontevedra se dirimió ayer un juicio de faltas por injurias y amenazas. Un individuo que denunció a otro porque supuestamente éste le insultó y le amenazó. Sería un asunto habitual en cualquier juzgado cualquier día de la semana, si no fuera porque el denunciante era un guardia civil y el denunciado un agente de la Policía Local de Pontevedra. Y porque el primero fue condenado hace meses -aunque el fallo está recurrido- por rajar las ruedas del coche del segundo. Precisamente, tras ese juicio, seguido en mayo en el penal 3 de Pontevedra, se produjo uno de los hechos que denunció el guardia civil. Según su relato, al salir de la sala el policía local le llamó «psicópata, paranóico, hijo de puta». También afirmó el funcionario del instituto armado que unos días antes, el policía local le amenazo por la calle, estando de servicio y con el uniforme oficial: «Te voy a joder bien jodido», afirmó el guardia civil que le dijo el otro. Y aseguró que hechos similares se repitieron en diversas fechas posteriores y que también se han producido reiteradas amenazas por teléfono. Intento de mediación Los testigos de la acusación fueron dos vecinos del guardia civil que estaban en el juzgado el día del juicio anterior, un espontáneo ciudadano que supuestamente escuchó uno de los episodios en la calle y un sindicalista que en su día trató de mediar entre los dos implicados a petición de los compañeros del guardia civil. La defensa llamó a declarar al jefe de la Policía Local de Pontevedra, Leonardo González, quien dio fe de que en las fechas en que el guardia civil afirma haber sido insultado por su subordinado, éste no estaba de servicio por lo que no podía estar de uniforme ni en el coche oficial, como asegura el denunciante. Así las cosas, el juicio quedó visto para sentencia. Con una petición de la acusación particular de una pena 20 días de multa por las injurias y otros tantos por las amenazas. El fiscal solicitó la absolución del acusado por falta de pruebas, por las manifestaciones contradictorias entre denunciante y denunciado y por el informe del jefe de la Policía Local. La defensa pidió la libre absolución y advirtió de la posible comisión de un delito de denuncia falsa.