Análisis | El grupo también inicia los trabajos del pacto ambiental que selló con la Xunta
14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?os movimientos de Ence en Lourizán no sólo están allanando el terreno. También están haciendo temblar la tierra que pisan los opositores a este asentamiento industrial. La compañía, cuyo principal paquete accionarial es de capital gallego, no deja de sorprenderles. Siempre parece caminar por delante. Al proyecto del papel tisú sumó una planta de tratamiento de aguas residuales industriales de última generación, que promete minimizar sensiblemente el impacto oloroso de la ría. Este detalle fue el hilo conductor que necesitaba la Xunta para declarar la totalidad del proyecto de incidencia supramunicipal, que permite al grupo que preside José Luis Méndez moverse con soltura sin necesidad de depender de un Ayuntamiento cuyo gobierno no es precisamente amigo. Ahora, en un segundo round, Ence mezcla obras queridas y rechazadas a un tiempo por la cúpula municipal pontevedresa. A los trabajos de preparación del terreno para instalar este nuevo tratamiento, a base de un digestor bacteriano, para poder sellar a continuación las balsas abiertas que dicurren en paralelo a la autovía, Ence suma ahora el inicio de la ejecución del pacto ambiental que selló con la Xunta a principios del pasado julio, con unas inversiones previstas de 19 millones de euros. El primer paso es la instalación de unas inmensas tuberías para la canalización perimetral de la fábrica, que permitirá separar las aguas industriales de las de los vecinos de la zona y de las pluviales. La ecuación de Ence, por tanto, es la siguiente: si el Concello logra paralizar las obras, la medida afectará de paso a todas las mejoras medioambientales en curso. Por si esto fuera poco, puede mandar al traste las previsiones hechas por las empresas locales que ejecutarán estos trabajos durante los próximos ocho meses, y en los que intervendrán hasta un centenar de trabajadores en los picos más altos. El pilotaje que albergará el nuevo tratamiento, que se iniciará las próxima semana, lo ejecutará la firma pontevedresa Pilotes Posada. A partir de ahí, empresas de electricidad, bombas, montajes, calderería, tuberías... cruzarán la verja de Lourizán.