Praza da Ferrería El colectivo de sordos de Pontevedra Río Lérez cumplió este año su décino aniversario y reivindica su espacio en la sociedad actual
26 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Pasó ya una década desde que el conocido cantero Eladio Martínez Alonso fundara, en el año 1993, la Asociación de Sordos de Pontevedra Río Lérez, ASPRL, que nació con un ánimo meramente recreativo y que ahora sirva para reclamar el lugar que le corresponde al sordo en la sociedad en todos los ámbitos, con especial atención al campo laboral. Ocupó la presidencia en su etapa inicial y está de nuevo en este cargo, con Prudencio Dasilva Pereira como vicepresidente de un colectivo que aglutina a más de un centenar de socios de toda la provincia, la mayoría de Pontevedra y su comarca, una cifra todavía escasa si tenemos en cuenta las estadísticas que indican la existencia de alrededor de 7.000 personas sordas en la provincia. En Vigo existe un colectivo similar de ámbito local que tiene alrededor de 500 socios. El colectivo cuenta con un Club de Deportes para Sordos que este año celebró su quinto aniversarios. Presidido por Miguel Leiro López, que lleva a cabo distintas competiciones entre sus socios, como fútbol sala. Además, Río Lérez cuenta con un grupo de teatro integrado por personas sordas que bajo la dirección de Esteban Acuña Lagos, puso en escena la obra teatral El mirlo blanco, representada en lenguaje de signos y mimo. La asociación Río Lérez cuenta con un local en la calle del Pintor Rafael Alonso, 1. Hace unos dos años que disfrutan de este bajo de unos 100 metros cuadrados, pero ya empieza a quedarse pequeño para las actividades que allí se realizan: Desde todo tipo de cursos de formación para sus socios, de manualidades a corte y confección, hasta cursos de lenguaje de signos dirigidos especialmente a personas oyentes. Abierto mañana y tarde, en este local también se llevan a cabo diversas actividades de ocio y tiempo libre. Mundo laboral Pero la precoupación prioritaria de la asociación Río Lérez es la inserción laboral de los sordos. La vicesecretaria del colectivo, María Jesús Monterde García, reconoce la desconfianza del sector empresarial a la hora de contratar a personas sordas y la achaca al desconocimiento que la sociedad en general tiene de esa discapacidad. Subraya en tal sentido, que tras un período de adaptación, la persona sorda se integra perfectamente y además, puede contar con la ayuda de un intérprete de lengua de signos española. La integración al mercado laboral cuenta también con otros problemas que la asociación trata de paliar, como la baja cualificación académica de los sordos. Por eso, en donde tienen mayor presencia es en profesiones como carpinteros, limpiadores, operarios textiles, zapateros, etc. Monterde García subraya también que sólo una pequeña minoría «ha podido acceder a trabajos más cualificados, como delineantes, administrativos, profesores o informáticos». Precisamente los estudios de delineación son los que más se dan entre los sordos. También destaca el bajo nivel de empleo entre las mujeres sordas, un hecho que afortunadamente «está empezando a cambiar».