Análisis | Los efectos colaterales de la descomposición del gobierno de coalición vigués La escalada de tensión entre BNG y PSOE a raíz de la ruptura del pacto en Vigo mantiene la incertidumbre sobre un modelo de gobierno que ni Lores ni Casal quieren abandonar
08 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Vigo exporta tensión al resto de pactos entre nacionalistas y socialistas en Galicia. La segunda pinza que consuman el PP y el BNG contra el alcalde de Vigo, Ventura Pérez Mariño, desde que éste decidió disolver el acuerdo que mantenía con la formación nacionalista ha elevado un tono más la tensión entre ambos partidos. Roto el proyecto común al otro lado de Rande, Pontevedra se mantiene como único pacto urbano del PSOE y BNG en Galicia. El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, y su socia de gobierno, Teresa Casal, se esfuerzan desde que arrancó la crisis en desvincular la realidad viguesa del proyecto común que defienden para la capital. Las formaciones que lideran comenzaron a trabajar conjuntamente en los presupuestos de Pontevedra, ajenos a la crisis que se cocía en Vigo, sólo cuatro días después de que Mariño rompiese el pacto. Sin embargo la primera pinza entre nacionalistas y populares para arrebatar a parte de los ediles socialistas de Vigo su dedicación exclusiva abrió un hueco a las primeras discrepancias entre Casal y Lores. Mientras la socialista hacía una llamada al entendimiento, aunque sin ocultar su malestar, el alcalde no dudaba en calificar a Ventura Pérez Mariño de regidor «ilegítimo». Al tiempo, Fernández Lores habría por primera vez una vía de entrada para la crisis en el gobierno local. «O pacto de Pontevedra non peligra mentres non haxa un motivo local», matizaba Lores el 27 de octubre. Los nacionalistas pontevedreses -salvo pequeñas suspicacias- no ocultan que están cómodos en el pacto con el PSOE. El propio Beiras se ha encargado de poner el modelo del Lérez como ejemplo de lo que debe ser la alternativa a la derecha en Galicia. Sin embargo, con un Beiras en retirada y con las familias del Bloque luchando por aupar a sus candidatos a la dirección de la formación frentista, los pasos decisivos sobre la solución de la crisis no se tomarán hasta pasada la asamblea nacionalista del los próximos días 22 y 23, en la que se elegirá a la nueva cabeza del BNG. Entretanto, Lores y Casal continúan engrasando un pacto, que, según reconoció la socialista cuando se cumplieron los cien días de gobierno, «a veces chirría».