Reportaje | La cantera de Restauración, presente en centros punteros El Prado y el Museo Nacional de Arqueología de Roma son este curso los dos nuevos destinos para las prácticas de los estudiantes pontevedreses
07 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?lalla Osorio terminó sus estudios de Restauración en la Escola pontevedresa en junio. Desde el pasado mes de octubre, hace sus prácticas de tres meses en el Palacio Real de Madrid. Es la segunda estudiante del centro que colabora con la prestigiosa institución. Su antecesora consiguió quedarse un año más trabajando en el Palacio, dentro del departamento de pintura, donde Olalla colabora ahora en la restauración de una tabla española del siglo XV. «En principio, no te dicen nada de si te vas a quedar, pero la experiencia de tres meses está fenomenal -subraya-. Aunque la formación teórica que recibimos en la Escola es muy completa, siempre te da algo más el trabajo». A Andrés Martínez le tocó como destino el Museo Nacional de Cataluña, donde también colabora en la recuperación de pinturas. «El único problema que hay es que no nos pagan -se ríe-, pero por lo demás es una gran experiencia». Asegura que cuando termine tiene trabajo en Galicia, aunque lo que realmente le gustaría es trabajar en un museo, «aunque es difícil». Como Osorio y Martínez, otros veinticinco estudiantes de este centro han «invadido» los principales museos del país en este otoño, desde el Thyssen al Reina Sofía, el MACBA de Barcelona o el IVAM de Valencia. Y se empiezan a romper fronteras. Hasta ahora, dos de los centros que tenía convenio con la Escola eran el Museo Serralbes de Oporto y el Museo Arqueológico de Lisboa, pero a partir de enero, habrá un alumno en el Museo Nacional de Arqueología Luigi Pigorini de Roma. En cuanto al territorio nacional, la novedad está en la incorporación del Museo del Prado, donde colaborarán dos estudiantes. «Empezamos a los tres años de crearse la Escola -subraya el coordinador de las prácticas de pintura y escultura, Antón Sobral- y muchos alumnos se han ido quedando en centros. Desde estos museos nos reciben muy bien y luego nos han felicitado, por lo que siempre es una experiencia positiva». Ya saben, cuando observen un cuadro en una pinacoteca, puede que no sólo se tengan que fijar en el autor, sino también en el restaurador.