Reportaje | La Xunta proyecta una pista de alta velocidad en Galicia El Plan Xeral de Ordenación Municipal desestimó a ultima hora una infraestructura para la que ahora el Gobierno autonómico busca emplazamiento en Ourense y A Coruña
20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El Gobierno gallego se comprometió el pasado 11 de septiembre a enviar en el plazo de tres meses al Parlamento un proyecto para dotar a la comunidad de un circuito de alta velocidad para carreras de coches y motos. Uno de los principales problemas con el que se está topando la firma encargada de hacer el trabajo de consultoría previa es la falta de terrenos disponibles en los concellos gallegos. En un principio, la Xunta baraja como opciones para emplazar una infraestructura que contará con más de doce millones de inversión los municipios de Cerceda, en A Coruña, u Ourense. En la última se ha buscado una ubicación que pueda atraer a público portugués y de Castilla y León, mientras que la opción coruñesa, si bien contaba con una infraestructura hotelera y sanitaria importante, carecía de suelo para la operación. Al conocerse las intenciones de la Xunta de dotar a Galicia de un circuito de alta velocidad, la Asociación de Jóvenes Empresarios de Pontevedra se apresuró a pedir la ifraestructura para las Rías Baixas. Esgrimían un clima más suave y unas mejores infraestructuras. Monte Faro Lo cierto es que Sanxenxo reservaba en el avance del Plan Xeral de Ordenación Municipal 800.000 metros cuadrados en Monte Faro específicamente para un circuito de alta velocidad. Sin embargo, en el último momento, el Concello se echó atrás y cambió de parecer. En el documento para la aprobación definitiva, que se votó en un polémico pleno del pasado mes de febrero, los terrenos aparecían destinados a «un gran parque o zona verde que incluirá rutas naturales y de observación del patrimonio arquitectónico de la zona». Sanxenxo perdió así su posición de ventaja para hacerse con una infraestructura que es, además de una importante fuente de ingresos, un compromiso electoral de Manuel Fraga. Las pistas de alta velocidad son un polo dinamizador de la economía de las zonas donde se construyen, ya que las concentraciones automovilísticas suelen convocar a unas 25.000 o 30.000 personas. Pero si el futuro circuito gallego consiguiese la homologación T1 podría acoger los entrenamientos oficiales de Fórmula 1, adonde acuden hasta cien mil personas. El proyecto de la Xunta contempla además que las instalaciones sean polivalentes. En el debate parlamentario sobre el asunto que tuvo lugar el pasado 11 de septiembre se habló de ??que el circuito serviría además como campo de pruebas para las industrias del automóvil. Una circunstancia que hace ganar puntos como tercera opción a Vigo, que además cuenta con la baza de su proximidad a Portugal. El circuito podría así traer parejo un parque industrial de investigación y desarrollo. A la espera de conocer el informe técnico de viabilidad que se elabora actualmente, la Xunta adoptará una decisión a finales de año. En el veredicto final pesarán sobre todo los pareceres del presidente Fraga, y del departamento que dirige Pilar Rojo, quien coordina desde su consellería las competencias de Deportes.