SUCEDIÓ EN 1978
30 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La visita del presidente de la República francesa, Valery Giscard d'Estaing, a Santiago de Compostela, a finales de junio de 1.978, fue abundante en anécdotas y en desaires. En primer lugar, Giscard quedó absorto cuando llegó a la laza del Obradoiro, camino de su alojamiento del Hostal de los Reyes Católicos. Como buen francés, sólo pudo decir: «¡Es magnífico!». También, a pesar de su rigidez, el presidente galo rompió el protocolo y se acercó a saludar a muchos compostelanos que se encontraban en ese momento en la plaza. Lo malo fue el desaire que sufrieron los miembros de la Xunta, que presidía Antonio Rosón, cuando fueron desplazados de los lugares que en lógica les correspondían en el orden protocolario. La indignación fue tal que se negaron a asistir posteriormente a la recepción oficial al mandatario francés. La culpa de lo ocurrido parece que fue atribuida al gobernador civil de A Coruña, Pedro Gómez Aguerre, quien debió de creer que la autonomía gallega era una mancomunidad de diputaciones de tercera fila. De ahí la actitud de la Xunta, que hizo pública, al día siguiente, una nota oficial de protesta.