Peligra la continuidad de las alfombras florales del Corpus

Chelo Lago PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Pandillas de jóvenes causaron desperfectos en los tapices

23 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ace diez años que Pontevedra recuperó la tradición de elaborar alfombras florales en la procesión del Corpus, de la mano del Área Comercial Zona Monumental. Desde entonces, con Gloria Orellano a la cabeza, un grupo de vecinos del casco histórico, con mucho trabajo y esfuerzo, lograron ir mejorando cada año los adornos florales. Ahora, por culpa de algunos desaprensivos, la continuidad de esta tradición está en el alero. Durante la madrugada del pasado domingo, varias pandillas de jóvenes, con síntomas de haber bebido más de la cuenta según los vecinos, intentaron varias veces deshacer el vistoso trabajo y alguno lo consiguió. Gloria Orellano explicó que avisaron a la policía local, que llevó vallas y cintas de plástico para acotar la zona, pero aún así, los jóvenes tiraron varias veces esas vallas, que al caer estropeaban el tapiz, entre la indignación de la gente que estaba trabajando. Gloria Orellano dice sentirse impotente ante estos gamberros que no respetan nada ni a nadie. «Entendemos que la policía local no está para vigilar nuestras alfombras, pero la sensación de impotencia ante estos hechos hace que nos planteemos si verdaderamente vale la pena seguir con este trabajo», afirma. Todo iba perfectamente, con mucha gente colaborando en la confección del tapiz de Pasantería, hasta el punto que a la 1.30 horas ya estaba concluido el de frente al Museo. Entonces, vecinos y ayudantes se trasladaron hasta la Herrería para hacer esa alfombra. Gloria Orellano matiza que la realizan ellos, y no Protección Civil como piensa mucha gente. «Nos habían prometido enviar a cuatro personas, y no lo hicieron», indica disgustada. Destrozos Una vez allí trabajando, un joven les lanzó una botella, y salió corriendo por la calle San Román. Al acabar en la Herrería, sobre las 3.30 de la madrugada, volvieron para Pasantería a seguir haciendo otras alfombras. Estaban pintando la más estrecha cuando se dieron cuenta de que la grande estaba destrozada. «Había marcas de pisadas y de un pie arrastrando todo de arriba a abajo», dice Gloria Orellano. «Destrozó el jarrón hecho con borras de café, una mano que sujetaba el cáliz, parte del cáliz, la forma y un trozo de una paloma. Ni se leían las letras de Corpus 2003. Se nos vino el alma a los pies». «Arreglamos como pudimos, porque se habían mezclado los colores, y decidimos que hasta allí habíamos llegado, así que nos fuimos para casa, después de tirar un montón de flores que aún teníamos e incluso algunos moldes de las alfombras». Los propietarios de la zapatería Fidela y Gloria Orellano llevaban mes y medio recolectando boj y otros vegetales que luego deshojaban los vecinos. «Todo el mundo colaboró donando flores, café y sal que luego teñimos porque no teníamos rojo pues las rosas estaban quemadas», explica con resignación. «Además para llenar una caja de zapatos con hojas de boj hay que trabajar 5 horas, y en un minuto, te destrozan el trabajo».