Praza da Ferrería Pilar Goberna, una joven viguesa formada en la Escuela de Pontevedra, trabaja en la recuperación de pinturas de pequeño formato en el Palacio Real
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando Pilar Goberna, de 22 años de edad y diplomada en Restauración por la Escuela de Pontevedra, en la especialidad de pintura, tuvo que escoger destino para sus prácticas de último curso, lo tuvo claro. Nadie hasta entonces había apostado por un destino tan prestigioso como el Palacio Real. La institución no figuraba entre las múltiples entidades con las que la Escola de Restauración tiene firmados convenios de colaboración, como son, por ejemplo, el Guggenheim, el Reina Sofía o el IVAM de Valencia. Pero con ayuda de su profesor Antón Sobral contactó con el responsable del departamento de restauración del palacio. Y en octubre del año pasado, consiguió por fin su objetivo. «Iba un poco preocupada -comenta esta joven viguesa- porque oías de todo respecto a otros museos. Yo estaba segura de mi formación, pero claro, me preguntaba cómo trabajarían... Pero desde que llegué me apoyaron muchísimo y no me trataron como alumna de prácticas, sino como restauradora». Su primera ocupación en palacio fue la restauración de un cuadro de la escuela de Rivera, gravemente deteriorado. «La pintura estaba muy quemada y deformada en escamas y se desprendía del soporte», comenta. En su recuperación empleó los tres meses de prácticas, pero no llegó a terminar su trabajo. Así que propuso a sus superiores continuar y en mayo obtuvo la ansiada respuesta afirmativa. Ahora, contratada por otros seis meses, se emplea en una copia de un Van Dyck, de la escuela holandesa del siglo XVII, que se exhibirá posteriormente en El Escorial. Se trata de una Sagrada Familia y en esta obra trabaja con una de sus compañeras en el taller de restauración de pinturas de pequeño formato del Palacio Real. Si algo destaca Pilar de estos tres meses, es que le han permitido utilizar materiales más tradicionales. «En Galicia, por el clima y la humedad que tenemos, se usan sobre todo para trabajar materiales sintéticos. Pero aquí en Madrid ese problema no existe, lo que te permite jugar con otros elementos», señala. Aunque se encuentra muy a gusto en la residencia real, Pilar confiesa que en el futuro le gustaría compaginar varios campos de la restauración. En este sentido, se siente atraída por la pintura mural «y aquí hay unos frescos magníficos en El Escorial y en el Palacio». «Pero soy demasiado joven y me gustaría combinar por ejemplo el trabajo en Madrid y en Vigo, mi ciudad», agrega.