?ás de tres arduas horas de trabajo fueron necesarias para desmontar ayer la cúpula que corona la Peregrina. El objetivo, retirar la bola de piedra que sostenía la cruz del templo y que sufrió graves daños hace ya cuatro años cuando le alcanzó un rayo. La operación, aunque laboriosa, resultó redonda, valga la redundancia, y de ello se jactaba su coordinador, el secretario de la Escola de Canteiros, Enrique Velasco. «Ha salido perfecto -comentó ayer-. Todo según lo previsto». Una sorpresa, la bola pesaba más de lo esperado: 700 kilillos. «Pero se separó muy bien, sin problemas, y hay que destacar también el trabajo del operario de la grúa y de la demás gente que ha colaborado», añadió. El presidente de la Cofradía de la Peregrina, José Ángel Fernández Arruty, también soltó piropos: «estos canteiros son auténticos maestros». Pero además de trabajar, los implicados pudieron disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. «Es el lugar más emblemático».