Una operación redonda

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

JAIRO MERA / XOÁN CARLOS GIL

?ás de tres arduas horas de trabajo fueron necesarias para desmontar ayer la cúpula que corona la Peregrina. El objetivo, retirar la bola de piedra que sostenía la cruz del templo y que sufrió graves daños hace ya cuatro años cuando le alcanzó un rayo. La operación, aunque laboriosa, resultó redonda, valga la redundancia, y de ello se jactaba su coordinador, el secretario de la Escola de Canteiros, Enrique Velasco. «Ha salido perfecto -comentó ayer-. Todo según lo previsto». Una sorpresa, la bola pesaba más de lo esperado: 700 kilillos. «Pero se separó muy bien, sin problemas, y hay que destacar también el trabajo del operario de la grúa y de la demás gente que ha colaborado», añadió. El presidente de la Cofradía de la Peregrina, José Ángel Fernández Arruty, también soltó piropos: «estos canteiros son auténticos maestros». Pero además de trabajar, los implicados pudieron disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. «Es el lugar más emblemático».