Arcos da Condesa, comicios de bolsillo

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Los vecinos de la parroquia votarán dos veces: una para elegir al alcalde de Caldas de Reis, su Concello, y otra para escoger al presidente de su pedanía.

12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Bajo el sol de mediodía, Arcos da Condesa aparece tendida sobre la falda de una montaña que ha quedado más o menos a salvo de lo peor del feísmo arquitectónico. Adornada por emparrados y bimbieiras, la singularidad de la parroquia, sin embargo, es que el día 25 de mayo sus vecinos votarán dos veces: una para elegir la corporación municipal de Caldas, el concello al que pretenecen, y otra para escoger su alcalde pedáneo. Tres candidatos optan al cargo, oficialmente denominado presidente de la entidad local menor. Arcos da Condesa es una de las pocas parroquias gallegas que conservan una figura política que, según sus vecinos, al menos sirve para hacerla diferente. «Non se viron moitos sitios nos que se vote en dúas mesas distintas», bromea una mujer que carga cajas cerca de la cumbre del monte. «A xente xa está afeita e non se equivoca de furna», afirma el candidato del PP a alcalde pedáneo, Francisco Rivas. Sin alcantarillado El candidato del BNG es Xosé Monteagudo, constructor, que se presenta a los comicios por tercera vez consecutiva. A su juicio, la figura de la pedanía tiene «moita vixencia. Non é o mesmo que lle vaias ó alcalde pedíndolle unha fonte a título persoal, que xa se fará cando se poida, que que o fagas representando á xente. Esta é unha forma de xestión máis directa do diñeiro, e inconvenientes non ten ningún», asegura. Sin embargo, se lamenta, Arcos da Condesa no disfruta de ninguna de estas ventajas. «Ser unha entidade local menor debería reforzarnos con respecto a outras parroquias, pero aquí en Caldas pasa todo o contrario», se queja. Un ejemplo: «Hai outras parroquias nas que aínda non fixeron alcantarillado, pero é que aquí non está nin previsto», afirma. Lo de la ausencia de alcantarillado es también algo que preocupa al aspirante del PP. Francisco Rivas, maestro y alcalde pedáneo desde 1987 a 1999, año en que lo sustituyó Enrique López -aunque Rivas siguió mandando en la sombra-, vuelve a optar al cargo después de cuatro años como concejal en Caldas. «Hai moitos metros de canalizacións de augas pluviais, pero alcantarillado non», admite. «É algo que hai que conseguir en colaboración coas administracións, e en especial co Concello», opina. Su relación con el consistorio, gobernado desde las primeras elecciones democráticas por el PSOE, es ambivalente: Rivas asegura que el Concello «non é que preste moita colaboración, pero tampouco pon demasiados atrancos cando se lle pide algo». Rivas vive en Ceboleiras, uno de los lugares de la pedanía, en una casa de piedra con una fuente enfrente en la que se lee: «Entidade local menor-Arcos da Condesa». «Non é que este tipo de administración teña vantaxes, o que nos dá é máis autonomía», asegura.