El ceremonial canónico conserva el tirón

La Voz LA VOZ | PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Las bodas por la iglesia son las favoritas de los pontevedreses a la hora de contraer matrimonio. Siguen una liturgia fijada desde hace siglos en el caso de la iglesia católico romana. Pero cada parroquia también posee sus propias normativas, que varían en relación a la forma de adornar los templos, los movimientos permitidos a los fotógrafos y cámaras de vídeo, el uso de la música y un listado de actividades no toleradas. El lugar de celebración de la boda, el acompañamiento coral y el entorno histórico son varios de los factores decisivos a la hora de elegir el templo donde llevar a cabo la ceremonia. La basílica de Santa María es la iglesia más solicitada en la ciudad, seguida del convento de San Francisco, la iglesia de San Bartolomé, el monasterio de Poio y el templo de la Virgen Peregrina. En todos estos casos es preciso reservar fecha con meses de antelación, porque siempre suele haber una larga lista de espera. La ceremonia religiosa se ha modificado muy poco en los últimos tiempos. La novedad más destacable es la introducción de los cursillos matrimoniales previos que los párrocos imponen a las parejas que desean casarse.