Una coleccionista marinense expone en el Ateneo Santa Cecilia cerca de un centenar de muñecas antiguas que ha ido recopilando en los últimos 18 años
13 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.De Cora a Nancy Cora tiene ya 118 años. No se trata de ninguna anciana con récord de longevidad, sino de la muñeca más antigua que posee Susana de Santiago Fernández, una enfermera marinense que ha decidido mostrar al público por primera vez la amplia colección que guarda en su casa. La exposición se abrió ayer por la tarde en la sede del Ateneo Santa Cecilia de Marín, pero horas antes de su inauguración ya había provocado un auténtico revuelo de visitas -y expresiones de admiración- entre vecinas, amigas y curiosas. A algunas y algunos les sonarán nombres como el de Mariquita Pérez y su hermano Juanín, presentes, como no podía ser menos, en la muestra, pero en el local del Ateneo se puede realizar un completo recorrido por la historia de este juguete, a través de personajes como la citada Cora (la más antigua y más cara, valorada en 1.500 euros) y su amiga Teba (1890), hasta llegar a las Nancy más antiguas, de hace sólo 40 años. Terapia Susana de Santiago dice que su afición es como una terapia. Y es que el coleccionismo no consiste sólo en comprar, sino también en crear. Ella misma elabora las piezas de las que carecen las muñecas que consigue, como dice que hacían nuestras antiguas abuelas y bisabuelas. «En realidad -explica-, de las primeras muñecas se compraba sólo el busto, y luego las madres las iban completando. No había dinero para más». En el taller de su casa hay cajones con piernecitas, ojos, brazos y demás accesorios, aunque así contado les pueda sonar algo tétrico. Como tétrica es la pequeña muñeca que aparece en un ataúd en esta exposición. El féretro es idea de la propia Susana, inspirado en el que en su día le regaló el maestro Alfred Hitchcock a Melanie Griffith con una muñeca asesinada en su interior. Otras figuras son made in Marín. «Las hago para ir practicando», dice. Es el caso de varias muñecas a las que ha vestido con el traje de la Danza de las Espadas de San Miguel, únicas que se encuentran a la venta. Foros en la Red La fuente natural para conseguir estas antigüedades son los mercadillos. Precisamente, el viaje que hará en sus próximas vacaciones Susana será a Bulgaria, «donde existe un auténtico mercado». Pero además, Internet es lugar obligado de consulta. Esta marinense participa en foros donde obtiene la información sobre determinadas piezas y firmas comerciales. «He conocido a grandes coleccionistas españoles -añade-. Precisamente, el más importante es un militar de Murcia, que tuvo bastantes problemas en su familia con esta afición. De hecho, la mayoría de los coleccionistas son hombres. Es curioso». Afición En su caso, esta afición la inició hace 18 años. «Empecé con sólo una muñeca que tenía mi madre y que llegó hasta nuestros días -comenta-. Luego encontré en un mercadillo otra similar... y así empecé a coleccionar, hasta las cien». Anécdotas tiene para hablar un rato largo. Como aquella ocasión en que ante una llamada telefónica de su hermana se fue rauda y veloz a hacerse con una muñeca, dejando a sus dos hijos con una vecina. «Le dije que iba a ser poco tiempo, pero cuando llegué al lugar, la grúa me llevó el coche y estuve un montón de horas. Mi marido llegó a casa y no vio a nadie y cuando supo que era por una muñeca, me echó una buena bronca», recuerda sonriendo.