Una empresa investiga la forma de eliminar definitivamente estas manchas
11 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Recién terminados sus estudios, Gonzalo, Buceta, Marta Díaz y Purificación Rosales, tres diplomados por la Escola de Restauración de Pontevedra, tomaron la siempre complicada decisión de crear su propia empresa. BIC, dedicada a la conservación de bienes culturales, nació en una fría y espaciosa nave de Montecelo hace dos años y medio y, en este breve periodo de tiempo, a sus socios las cosas no les han podido ir mejor. Además de distribuir material de restauración para medio país, han participado en trabajos tan destacados como la actual recuperación del castro del Museo del Mar de Vigo. Pero si hay un proyecto que ha dado que hablar estos días es su investigación (que data ya de sus primeros días como empresa) para encontrar lo que podríamos llamar el milagro antigrafito, que permita no sólo eliminar estas molestas pintadas en el centro histórico pontevedrés, sino también preservar la piedra o metal sobre los que fueron realizadas. Su estudio está financiado por la Secretaría I+D de la Xunta y la idea es que la solución a este problema pueda extenderse de Pontevedra al resto de los centros históricos de Galicia. Aunque las conclusiones del estudio se conocerán a finales de año, la memoria del proyecto avanza una completa radiografía de las pintadas en la zona monumental. Según BIC, la mayoría de los más de 5.000 grafitos localizados aparecen en las áreas donde existe mayor concentración de pubs, así como en las salidas del casco a las discotecas. Es el caso de la calle Sarmiento, en la que se contabilizaron nada menos que 45 grupos de pintadas. La piedra es el material más afectado, aunque los portones de hierro e incluso las canalizaciones de pluviales de metal también se ven afectadas. En último lugar, están los grafitos en madera. Además de este «milagroso» producto para limpiar pintadas, BIC aboga por la formación como solución final para evitar estas agresiones al patrimonio histórico en el futuro. Por ello, uno de los puntos del estudio es la contratación de un sociólogo que impartirá charlas en los colegios e institutos de la ciudad, a fin de concienciar a los jóvenes sobre la necesidad de cambiar el escenario de los grafitos. Como últimas sugerencias, propone la instalación de paneles que incidan en la vigilancia permanente a la que debe someterse el centro histórico y en los que se puedan leer lemas como: O grafito é arte. O centro histórico tamén. Respétao. A su lado, piden que un mapa recuerde a los grafiteros las zonas donde sí pueden actuar. Una solución, en definitiva, que contente a todos.