El BNG propone un PGOU progresista que subsane los errores del pasado

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Mosquera presenta a la comisión de Urbanismo un decálogo para el nuevo plan El gobierno local somete las directrices definitivas al debate político y social

26 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A Recoger lo más avanzado de las corrientes progresistas del urbanismo, el medio ambiente y el patrimonio, y subsanar los graves problemas y errores del pasado -un crecimiento desordenado de la ciudad, una tipología anárquica, el descuido de las infraestructuras y una mala organización urbana_, resumen las diez directrices que a título enunciativo planteará hoy el concejal César Mosquera a la comisión de Urbanismo para la elaboración del nuevo PGOU. Las directrices que propone el equipo de gobierno se podrán modificar y ampliar por los demás grupos políticos en el proceso de debate y concreción de los criterios definidores del futuro plan, que la corporación pretende fijar en colaboración con los agentes sociales y con el debido asesoramiento técnico, antes de la adjudicación del documento. Como punto de partida, el BNG plantea el siguiente decálogo: tratamiento específico del rural, medidas de disponibilidad y abaratamiento del suelo, alto contenido medioambiental, adecuada protección patrimonial, aumento de la calidad urbanística y edificatoria , mejora de la movilidad y accesibilidad, justicia distributiva y ejecutividad real de las determinaciones más favorables para la colectividad, tratamiento pormenorizado de las infraestructuras de equipamientos y de comunicación, perspectiva global e integral del territorio y una amplia participación social para garantizar la viabilidad del PGOU. Respecto al rural, tratado en anteriores planes de ordenación como «resto», se pretende una ordenación propia de cada parroquia, vertebrarlas, dotarlas de los equipamientos necesarios y preservar y revalorizar sus potencialidades productivas, patrimoniales y medioambientales. El BNG cree que el futuro PGOU debe ser el instrumento más poderoso para proteger y poner en valor los recursos naturales del Concello, tanto en la ciudad como en el rural, y apunta un tratamiento global urbanístico-medioambiental mediante la elaboración de la Agenda 21 Local.