La crisis del BNG en Marín y el conflicto de Transportes La Unión, una mezcla explosiva
26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El despido de un trabajador de la CIG, de Heladio Piñeiro Dios para más señas, ha hecho saltar por los aires la cacareada unión sindical que se respira en la comarca. Nueve meses después de la asamblea que celebró en enero la central nacionalista, en la que Rafael Iglesias volvió a revalidar su liderazgo en la comarca tras salir indemne de los sinsabores del conflictivo paro de La Unión, saltan chispas en la calle Pasantería. Pero la mecha viene de lejos, aunque se avivó un año después de zanjada la huelga. El propio secretario de Organización de la ejecutiva nacional, Ramiro Oubiña, reconoce su intervención meses atrás en un conflicto interno de la organización en la comarca. Durante la vista oral celebrada el pasado miércoles por el despido de Piñeiro, un asunto que aún está sub iudice, Oubiña declaró haber viajado meses atrás desde Compostela a Pontevedra para examinar una situación conflictiva. Los secretarios de varias federaciones, entre ellos los de Saúde, Transportes, Servicios, Química y Construcción, advirtieron de sus discrepancias sobre el asunto Piñeiro a la ejecutiva nacional del sindicato que dirige Suso Seixo. Según el secretario de Organización, la denuncia perdió fuerza al no concretarse los términos de sus diferencias con la dirección comarcal y su entorno. Pero, sobre todo, por ser una cuestión -que tildó de «personal»-, de los secretarios sectoriales y no de las federaciones supuestamente disidentes con una línea oficialista que circula en paralelo con la UPG, el partido dominante en el BNG. De hecho, según salió a colación en el mismo marco, la sede del Bloque en Pontevedra fue escenario de una reunión en la que se decidió en primera instancia el despido de uno de los principales activistas en la histórica huelga de transporte. En ella, únicamente tuvieron cabida sindicalistas militantes a la UPG, además del parlamentario Bieto Lobeira, cuya mediación también fue solicitada. Pero el germen de una crisis ignorada y que ha hecho salir por segunda vez a Suso Seixo en defensa de Rafael Iglesias, ha dejado de estar latente para exhibirse con tal virulencia que hasta se han aireado en público supuestos asuntos de la vida privada de determinados afiliados. Marín, donde el BNG protagonizó hace dos años una sonada escisión que diezmó sus afiliados a mínimos históricos y le privó de cinco concejales, reaparece de nuevo como escenario principal. Históricos militantes de la UPG se han dado de baja este verano en cascada. El primero en hacerlo fue el hasta hace poco secretario de finanzas de la federación de Mar, Carlos Búa, cuyas discrepancias con la dirección de la central para la que aún trabaja se hicieron públicas recientemente. Pero no fue el único. Según distinas fuentes, hasta una veintena de personas dejaron las filas del sector que lidera Francisco Rodríguez. Sólo Lobeira y Xabier Aboi, entre los dirigentes de la villa marinense, conservan el carné.