El sindicato mayoritario cree que Pontevedra debe cerrar todos los ciclos de fabricación como Cataluña La futura terminal cubierta del puerto de Marín que construye Ceferino Nogueira abaratará los costes del tisú
27 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La intención de Ence de instalar en Pontevedra la primera fábrica gallega de papel tisú, con una inversión de 135 millones de euros y la creación de 184 puestos de trabajo, no debe ser un proyecto limitado, sino la semilla de un núcleo gallego del papel que sitúe a esta Comunidad, en lo que a este tipo de industria se refiere, en pie de igualdad con la catalana y la vasca. Al menos, estas son las históricas reivindicaciones del comité de empresa de la factoría pontevedresa de Ence, cuyo sindicato mayoritario, CIG, quiere trasladar el próximo mes de septiembre a la Xunta -fundamentalmente a las Consellerías de Industria y Economía- para que respalde las nuevas y cada vez más diversificadas actividades productivas de la compañía, impulsadas por Caixa Galicia desde su desembarco como principal accionista. El comité avala la instalación en Lourizán de una planta que inicialmente producirá 60.000 toneladas de papel tisú, si el proyecto encuentra un socio industrial interesado en participar en un mercado, a priori muy cerrado, fundamentalmente controlado por los países nórdicos. Argumenta, además, que la próxima inauguración de la terminal cubierta que construye Ceferino Nogueira en el puerto de Marín, la primera del sur de Europa, tendrá un impacto beneficioso en este proyecto, ya que garantizará un transporte de calidad y abaratará sus costes, aumentando la competitividad del producto. Sin embargo, los trabajadores creen que no se debe descartar una línea de papel de escritura -del que España es deficitaria en 1,5 millones de toneladas-ni siquiera otra de reciclado, que ahorraría a las arcas municipales de un buen número de concellos gallegos el gasto que genera el transporte del papel usado a Madrid o a Portugal. Ambas líneas generarían, al tiempo, explica el comité, un importante movimiento económico en la comarca. La CIG está preparando estudios, como por ejemplo el coste del transporte del papel usado, para proponer a la Xunta, tras las vacaciones estivales, que abra una mesa de negociación con los alcaldes de la comarca. En su cartera de reivindicaciones también incluirán la creación de un Instituto Galego do Papel y de nuevos itinerarios educativos en torno a las artes gráficas y la celulosa. Desde la CIG se considera necesario el citado instituto como la institución que regularía las tendencias del mercado y el diseño de una política medioambiental adecuada en un país con fuertes excedentes de eucalipto -5 millones de metros cúbicos de corta, de los que sólo se tala el 50%- y en el que la elaboración del papel lo elevaría al segundo nivel de una industria sólo arraigada en zonas muy desarrolladas.