Gran Prix de mesa en Poio

La Voz

PONTEVEDRA

XURXO BLANCO

13 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

: !PISA GATILLO! No mueven ni un músculo. Los corredores apenas parpadean mientras atienden a cada curva. Una a la derecha, ahora otra muy cerrada a la izquierda, otra a la derecha y después la recta. Es el momento de coger velocidad. Parecen tener el cuerpo paralizado, debido a que toda la energía, la tensión y los reflejos se están centrando en un punto muy concreto: el dedo índice, que roza con suavidad, a veces con virulencia, el pequeño gatillo del mando del Slot. : ESCALEXTRIC. Para los que no lo sepan, el Slot es simplemente un escalextric. Pero es más que un juego. Para Alberto Pérez, presidente de la Asociación Max Slot, es un verdadero deporte. Oraganizan tres carreras anuales. Ayer se corría la segunda prueba en el municipio de Poio. El circuito, según los expertos, era muy complicado. Tenía una longitud total de once metros y combinaba una recta para velocidad de ocho metros y medio, con una zona táctica plagada de curvas. En este juego hay cuatro categorías distintas, y la diferencia no está sólo en lo molonas que sean las pegatinas del bólido. : EL SECRETO DEL CAMPEÓN. Competían cuatro tipos de coche distintos: Fórmula 1, Producción, o sea, el coche de Escalextric de toda la vida, Camiones y Super Gran Turísmo, que incorpora un imán para agarrar el coche a la pista. Cada uno tiene su forma particular de conducción. El Fórmula 1, por ejemplo, al ser muy largo, colea mucho, y hay que entra en las curvas muy bien encarrilado. José Vilariño tiene veinte años, es de Vigo y fue el campeón de la primera carrera. Sólo lleva dos años jugando, pero ganó en tres de las categorías. Le preguntamos el secreto del Slot. «Cada uno -dice- tiene su secreto. Hay que apurar la frenada sin salir de la curva, pero consiste, simplemente, en ir lo más rápido que puedas». No debe ser tan fácil.