Ferreira Torres, a pesar de ser condenado por proxenetismo, fue absuelto de detención ilegal. La incomparecencia de la víctima tuvo buena parte de culpa: «si bien se leyeron las declaraciones de la mujer en el juzgado ¿reconoce el tribunal¿, quedan en pie algunos extremos que sería conveniente aclarar, particularmente los relacionados con este delito». Una ex-novia del procesado aseguro que éste encerraba a la víctima en su domicilio de Vilagarcía, pero la sala tercera de la Audiencia mantiene que no esta suficientemente acreditado. El tribunal señala que «cerrar la vivienda y no dejar las llaves a disposición de una persona extraña que pernocta allí no es un acto punible». Además, «E.C.V.A., mientras estuvo trabajando en el local de Lérez, tenía libertad de movimiento, según aseguró su copropietario».