M. ESCAURIAZA TESTIGO DIRECTO Los principales sindicatos escenificaron abochornados su profunda división Divide y vencerás. Cualquier estratega que se precie conoce la máxima que atribuye espectaculares triunfos a Napoleón. Pero, a tenor de la profunda división escenificada ayer por CIG, CC OO y UGT en Pontevedra, los sindicatos se divorcian de la historia. Las tres centrales alzan su voz a favor de responder con una contundente huelga general al Gobierno de Aznar. Pero su profunda división dejó la contundencia del Primero de Mayo, cifrada en torno a un millar de manifestantes, dividida entre tres.
01 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.¿Están siendo agredidos los trabajadores por la política de Aznar? Dice UGT que «nin o retrógrado Berlusconi lle sigue o ritmo». Para CC OO es «inadmisible» que el PP intente privar de protección económica a los personas desempleadas; antipopulares medidas que la CIG denomina «paquete laboral negativo». Los tres reclaman la huelga general y más, cuando, según UGT, el sistema de desempleo español goza de un excedente financiero de más de tres mil millones de euros (quinientos mil millones de pesetas) entre enero y noviembre del 2001. Tafisa, Ambulancias de Galicia, Álvarez, La Unión, Sintel... Ninguno de los tres niega su apoyo a estos conflictos laborales, aunque, dicho sea de paso, cada cual tiene su favorito: UGT y CIG, comparten Tafisa y, mientras los segundos abanderan GEA, Comisiones menciona en su manifiesto del Primero de Mayo a Ambulancias de Galicia, a cuya huelga se sumarán Mirazo y Arousa. Aún así, divididos y quejosos. «La división no sirve, sólo perjudica. Tenemos que hacer un esfuerzo para que esto no se repita», reflexiona Mabel Pérez Simal, secretaria de CC OO que aglutinó en torno a 300 manifestantes. Hasta el apoyo numérico comparte con UGT, no así con la CIG, que contó con casi 400, algunos del gobierno local. «¡Eh! no nos conteis en euros, que os salen menos», bromea un manifestante. Mientras, Rafael Iglesias (CIG) parafrasea a Lady Di: un matrimonio de tres no funciona. Alguien le responde que «hoy para tener relaciones no hace falta pasar por la vicaría». Un clásico.