MARTIÑO SUÁREZ CRÓNICA
06 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.as a poner lo del Gran Hermano?», pregunta una chica que entra en un bar de la rúa Real. «¡Ni de coña!», le contesta el camarero, diciéndole con un gesto que debe de haberse vuelto loca. La presencia de Ness Barreiro, un bailarín erótico nacido en Marín, en la casa de Gran Hermano ha provocado cierta estupefacción en la localidad. Aunque en algunos bares los televidentes siguen tercamente enganchados al Telediario del primer canal estatal o a las galas de ese crooner del país que es Xosé Ramón Gayoso, en otros locales se reúnen grupos de personas, casi siempre jóvenes, para comentar cómo le ha ido a su paisano en una emisión tan realista que es capaz de reunir a dos gogós, otros dos judokas, varios hosteleros y un frigorista. «¡É unha vergoña, todo é morbo!», dice enfadada una chica en la hamburguesería Xaínza, en la que dos grupos de jóvenes miran a Paula Vázquez en el primer resumen del programa. La miran pero no la escuchan: al lado del televisor que emite el Gran Hermano hay otro aparato que, atronador, ofrece una película en la que Kevin Costner aparece vestido (a veces) cual cadete de la Escuela Naval. Ness tarda en aparecer en pantalla. «`Mi ma'', ahí está el de Seixo», gritan con chufla unos chavales que absorben refrescos de cola y aperitivos salados en las mesas de la cervecería. La joven airada explica que a Ness lo han metido en el asunto «para que quite a roupa cando baixe a audiencia». Sin embargo, el bailarín se pasará buena parte del resumen enfundado en una cazadora de cuero negro. «Traballa medio desnudo e agora nin a chupa saca», bromea en el bar alguien con la lengua afilada. Las carcajadas aparecen cuando Barreiro salta con gracia para evitar a las gallinas ponedoras con las que deberá compartir las próximas semanas. A otros les parece bien que Ness aproveche la perfecta tensión de sus abdominales para llegar a fin de mes. «É unha profesión coma calquera outra. Peor son os dos bancos, que rouban o que lles dá a gaña», razonan. «Pero ¿de verdad es primo de...?», cuchichean en una mesa bajo el televisor. «Sí, sí, si vivía en...», contestan. «Pois estache ben bo», tercian desde un grupo de veinteañeras. «Ese seguro que é bullero, leva sangue do Morrazo», aventuran. «Oye, y la Carolina esa, ¿no se te parece a Ania?», comparan. Copazo y chismorreo En la barra, tres cincuentones comparten copazo y chismes sobre el bailarín. «Dixo que era de Pontevedra», protesta uno. «Dixo que era de Benidorm...», le replica otro. «De Pontevedra, che digo», insiste el primero, irritado por la deslealtad del concursante. El camarero, aburrido, decide zanjar las discusiones proponiendo algo constructivo: «¡Poñede o canal do Real Madrid!».