-¿Qué opina por ejemplo de que los deportistas se hayan convertido casi en personajes de prensa rosa? -La dimensión de un deportista de élite es grandísima, a lo mejor excesiva. Ellos son auténticas estrellas, como los actores de Hollywood. Tienen una recompensa económica importantísima... Pero la otra parte de un deportista no es sólo jugar bien al fútbol o a lo que sea, creo que existe un compromiso obligado en su manera de actuar, que supone comportarse correctamente, hacer declaraciones equilibradas, darse cuenta de que todo lo que hace tiene una gran repercusión, sobre todo en los chavales... Quieran o no, tienen un compromiso con la sociedad y la gente joven. Eso por una parte. Cuando ya determinados medios o agencias de publicidad entran en un terreno personal para sacar provecho y se dedican a investigar que si Fulanito está con Menganito y tal, no lo admito. A la gente hay que respetarla. Aunque claro, también hay gente que se mete en ese mundo y vende una exclusiva, y con eso ya no tiene fuerza moral para quejarse de nada. -Hablaba antes de las recompensas económicas de los deportistas de élite. ¿Qué le parecen las cifras que se están manejando en el fútbol? -Bueno, hay un problema de desequilibrio bastante importante. Las televisiones están pagando unas cantidades de dinero desorbitadas por los derechos de retransmisión y no los están cubriendo. Audiovisual Sport, que es la empresa que tiene los derechos de la liga española, tiene unas deudas de varios miles de millones de pesetas. El pay per view se ha demostrado que no funciona, salvo en casos concretos, como el Madrid, Barcelona o el Deportivo. Pero las cuentas no salen. Así que los jugadores cobran mucho a costa teóricamente de los clubes, pero los clubes dependen de las televisiones. Y de momento son éstas las que están perdiendo, pero sin duda alguna, esto va a repercutir en los contratos millonarios. La temporada de liga que viene es la última del contrato y Audiovisual Sport ya ha dicho que no puede mantener las cifras que pagó hace cuatro o cinco años. Y con el Mundial de fútbol la empresa que compró los derechos está en quiebra. Hay un desfase que hay que corregir. -¿Y qué opina de que un comentarista como Míchel cobre más que Aznar? -Pues me vas a permitir que de este tema no diga nada, porque Míchel es un compañero de TVE y yo tengo mi opinión, pero creo que no debo darla.