Dos años sin roscón

CRISTINA BARRAL Corresponsal CALDAS DE REIS.

PONTEVEDRA

La fiesta gastronómica de Caldas desapareció del calendario sin mayores repercusiones Dos años sin roscón. Es lo que lleva Caldas sin su fiesta gastronómica. Esta cita, que el próximo Domingo de Ramos alcanzaría su octava edición, desapareció del calendario gallego sin mayores repercusiones. El gobierno local dejó claro el pasado año que no estaba dispuesto a asumir en solitario su organización, aunque sí a colaborar. La comisión de fiestas argumentó que sin apoyos firmes abandonaba el barco. Y los que todavía no se pronunciaron fueron los panaderos. Pero el roscón dejó paso a la lamprea de Pontecesures como segundo festejo de la comarca, cronológicamente hablando, tras el lacón de Cuntis.

16 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Muchos viajeros todavía se detienen en Caldas sólo para comprar roscones. Este postre elaborado con huevos, harina, manteca y azúcar, y con de forma, aroma y sabor muy característicos, fue el elegido para que el municipio tuviera su particular fiesta gastronómica, siguiendo una moda muy extendida en los últimos años. Pero a la Festa do Roscón de Caldas le pasó como a otras asociaciones del municipio. Que después de una cierta trayectoria desapareció del mapa sin mayores repercusiones, caso del Ateneo Caldense o de la delegación local de la Asociación Española contra el Cáncer, entre otras. Esta iniciativa gastronómica que se desarrollaba en la Carballeira nació en el año 1995 con un doble objetivo, promocionar el roscón, uno de los productos más populares de la localidad, y atraer visitantes a las puertas de la Semana Santa. Aunque el día grande siempre fue el Domingo de Ramos, con el pregón, el programa festivo comprendía varios actos -no faltaban las verbenas con orquesta- e incluso incluía una concentración de motos como despedida. Pero los problemas de la fiesta -presentes desde el principio, según algunas voces- se hicieron públicos y notorios en 1998, cuando sólo cuatro panaderías del municipio participaron -existen unas quince-. Entonces, la aportación que se solicitaba era sólo de diez roscones y diez mil pesetas (60,10 euros) por establecimiento. Las dificultades se fueron haciendo mayores y, en el 2000, una comisión asumió a última hora la organización en solitario, de la que se desligó la Asociación de Hosteleros de Caldas. Javier Arca, uno de los integrantes de aquel equipo de emergencia, ironizó ayer y apuntó que la Festa do Roscón pasará «al baúl de los recuerdos». Arca Casal reconoció que recuperar esta cita gastronómica será «muy difícil, si es que llega a producirse algún intento». El año pasado el Concello descartó asumir la organización en solitario, si bien ofreció su colaboración. Las fiestas patronales de agosto y el festival Cultura Quente de julio fueron los motivos esgrimidos por el edil de Cultura.