Los dirigentes de las dos federaciones vecinales aplauden la «ley del botellón»
PONTEVEDRA
Ramón Pazos y Mari Luz Fernández señalan, no obstante, que llega tarde y que no se hará nada sin los padres Los presidentes de las federaciones de vecinos Castelao y Boa Vila, Ramón Pazos y Mari Luz Fernández, respectivamente, coincidieron ayer al aplaudir la futura «ley del botellón». Ambos dirigentes apuntaron, no obstante, que la medida anunciada el martes por el ministro del Interior llega «un poco tarde». Pazos abogó por programas de ocio nocturno saludable dirigidos a los más jóvenes y por «reeducar» a los padres. Fernández calificó de «fabulosas» las condenas a trabajos sociales para los infractores.
15 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los presidentes de Castelao y Boa Vila, que se posicionaron a título individual sobre la futura normativa contra el botellón -beber alcohol en espacios públicos-, aplaudieron, aunque con matices, las medidas anunciadas el pasado martes por Mariano Rajoy. Ramón Pazos señaló que «dar leña» no es la solución al problema, pero abogó por una mayor presencia policial en las calles. «La ley de la porra no lleva a ningún sitio, pero el botellón existe en Pontevedra desde hace años y se ha dejado crecer». Subrayó que ahora que el Gobierno central ha dado el paso, hay que tomar otro tipo de actuaciones. «El Estado tiene competencias, pero no todas -apuntó-. Es positivo que se prohíba el consumo en la calle y la venta a menores de 18 años, pero hay que empezar por desmitificar el culto al alcohol y aquí el papel fundamental corresponde a padres y a educadores». Mari Luz Fernández, aunque consideró positivas las medidas anunciadas, indicó que habrá que ver en qué quedan y cuál es su aplicación. El botellón, afirmó, además de los perjuicios que causa a la salud de los jóvenes, lleva aparejado -«nos guste o no»- ruidos y destrozos en el mobiliario urbano y en propiedades públicas y privadas de la ciudad. «Sería penoso que el botellón se trasladase a otros sitios con la ley, el problema es acabar con el vicio del alcohol, porque cada vez los jóvenes empiezan a beber antes, con 13 o 14 años, y están en la calle hasta altas horas de la madrugada».