Tanto PSOE como BNG expresaron su preocupación a que el interior de la provincia quede despoblado, si bien los dos partidos no se pusieron de acuerdo en el método para atajar este problema. Nunca en los últimos 20 años se había constatado un mayor temor a que los concellos del interior terminen por seguir la senda de Lugo y Ourense. Solución PP. El PP mantuvo que hay que insistir en dotar de servicios a estos concellos para que permanezca allí la población. La tesis es que el desarrollo económico «empieza por el desarrollo social». También se subraya que la Diputación colabora en el desarrollo de parques industriales, como puede suceder en Forcarei en Silleda. La «receta» del BNG. Los nacionalistas sostienen que la actuación del PP en pequeños concellos se orienta a «reforzar» el poder local, sin importar «o destrozo do aparello productivo» que es la base de la población. Pero, de momento, no han puesto sobre la mesa alternativas e iniciativas de producción para la Pontevedra interior. Impuestos polémicos. La oposición mantiene que el PP envía mucho dinero desde la Diputación a estos concellos para hacer que los vecinos paguen pocos impuestos y sigan votando a los mismos alcaldes «desde fai 20 anos». El PSOE propone repartir fondos en base al esfuerzo fiscal y en función del número de núcleos de población.