CRISTINA BARRAL CRÓNICA Vecinos de Marcón denuncian fallos eléctricos y urgen el alcantarillado
29 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.abreo casi permanente. Este es el sentir de muchos vecinos del lugar de Albeiro, en la parroquia pontevedresa de Marcón. Las continuas interrupciones del suministro eléctrico, a las que hay que sumar la contaminación del auga de pozos de barrena por filtraciones de las fosas sépticas, están a punto de acabar con la paciencia de más de uno. En el bar de Gonzalo Ogando, el conocido Non cho digo, se establece una improvisada tertulia. Miguel Gippini lo tiene claro. «Si no pagamos nos cortan la luz. Fenosa se está portando mal con el consumidor, que es siempre la parte más débil». «El día que falta la luz no se vive», tercia otro interlocutor. Los vecinos trasladaron al Concello en octubre de 1999 esta situación, solicitando su mediación ante Fenosa y la Delegación de la Consellería de Industria. Los cortes de fluido trastornan la vida cotidiana de Albeiro en forma de averías en los electrodomésticos de viviendas y negocios y sus efectos sobre alimentos, mercancías y clientes. También se ven afectados los motores de los pozos de agua, que dejan de funcionar. Este lugar carece de traída, y la dotación de alcantarillado se hace «inaplazable» para algunos de sus habitantes después de haberse materializado la contaminación del agua. «En mi caso, que no es el único, el auga, que llevé a analizar, no se puede beber porque contiene nitritos, y nos vemos obligados a carreter agua de una fuente o a comprarla», comenta indignado Gippini. En Marcón vive el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, y el concejal de Urbanismo, César Mosquera. Pero los afectados no están para bromas. «No queremos favores, queremos justicia -sentencia Gippini-. Marcón es Pontevedra y el alcalde tiene que ejercer como tal, da igual donde viva, para eso pagamos nuestros impuestos». Bromas no, pero sí contundentes ironías. «Si quieren podemos jugar a la Edad Media y trasladar la feria -en alusión a la Feira Franca- a Marcón, donde vivimos en esa época». El fútbol tampoco podía faltar. Gonzalo Ogando está cansado de las protestas de sus clientes que, a menudo, se quedan a medias en las retransmisiones deportivas. «Y, claro, un Madrid-Barça no es cualquier cosa». Este hombre pequeño es un habitual de la oficina telefónica de Fenosa. Acostumbrado a las mediciones de tensión reclama una solución definitiva. El pasado febrero, Fenosa apuntaba que la construcción de una línea de alta tensión y de una subestación en Lourizán iba a mejorar la calidad del servicio. Hasta hoy, una utopía para los vecinos de Albeiro.