El portavoz socialista, Emilio González, señaló que las tarjetas de Rande son un simple «bono-auto», similar al «bono-bus» que se ofrece en las ciudades. Este argumento fue contestado por el PP diciendo que no hay ningún «bono-bus» que sea «totalmente gratis». González replicó que el Gobierno había liberado peajes «en otros puntos del Estado» y sin que los ciudadanos de esas zonas tuviesen que realizar aportaciones con cargo a sus arcas locales. Beneficios. González argumentó que Fomento tenía margen para asumir la liberalización del peaje en Rande porque, en números redondos, los ingresos por tarifas de la empresa de autopistas habían subido de 10.000 millones de pesetas (60.101.210,44 euros) en 1998 a unos 13.000 millones de pesetas (78.131.573,57 euros) en el 2000. Privatización. El dirigente socialista relacionó la negativa de Fomento a asumir la gratuidad de Rande con la próxima privatización de la concesionaria de la autopista, que valdría más dinero si se sigue cobrando en el puente.