PRAZA DA FERRERÍA
23 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.QUIEN LA HACE... la paga. Que se lo digan si no al concejal del Partido Popular de Campo Lameiro, Carlos Silva Fernández. Con lo contento que tiene que estar por su próxima boda -prevista para el 16 de septiembre- con su novia Maite y la de sorpresas desagradables que le tiene preparada su camarilla de amigos... Claro que, según parece, él era el primer cabecilla de todas las trastadas prematrimoniales en su pandilla, así que la «venganza» era bastante lógica. Bueno, les cuento. La primera faena que le han hecho fue colgar del balcón del Ayuntamiento que preside Julio Sayáns -por cierto su compañero de partido- un curioso cartel en el que la «Asociación de Damnificados por sus Putadas» (sic) -o sea, sus amigos- anuncia a bombo y platillo que faltan cuatro semanas para el enlace. Pues bien, lejos de enfadarse, Silva la sacó del Concello pero no para esconderla, sino para dejarla bien visible en un escaparate de una tienda. Allí donde la puede ver todo el mundo. Sí señor, gente sin complejos... DE ESTA PRIMERA faena ha salido más o menos airoso, pensarán ustedes. Pero me parece que la que le espera en la despedida de soltero que le tienen preparada sus compañeros en el Hospital Provincial va a ser de órdago... Bueno, no adelantemos acontecimientos y esperemos que no se ensañen demasiado. Quienes parecen más amables son sus colegas de grupo de gobierno, que prevén incluir en el orden del día de la próxima comisión una referencia al enlace del año en Campo Lameiro. NO SABEMOS dónde se irá Silva de luna de miel. Lo que parece poco probable es que realice una visita guiada por Pontevedra. No es por desmerecer, en absoluto, pero seguro que está esperando la oportunidad para irse a otros lares. Aprovechando el tema, les cuento algunas de las cosas que piensan los turistas que han estado en la ciudad del Lérez durante esta primera quincena de agosto. En total, hicieron estos recorridos más de 1.500 personas, la inmensa mayoría procedentes de otros puntos de la geografía española. En general quedan todos encantados con el centro histórico, pero no tanto con los problemas de aparcamiento que encontraron en la ciudad. Por cierto que también hay críticas -y no sólo de los turistas, sino de los guías- a los horarios de visita de las iglesias. Lo raro es que según ellos sólo han tenido estos problemas en la ciudad. «Os feligreses -señalan los guías- pensamos que é unha postura un pouco intransixente xa que a molestia é de tres minutos pola mañán e tres pola tarde».