MERCEDES ESCAURIAZA LA ENTREVISTA Xosé Cuiña Crespo, conselleiro de Política Territorial y árbitro en el conflicto de La Unión «Todos tenemos que extraer lecciones de lo acontecido». Quien sentencia es Xosé Cuiña, unas horas después de haber dado carpetazo, al tercer intento, a la crisis de La Unión, que ha generado la huelga más larga de su sector en la historia de la conflictividad laboral española. El conselleiro de Política Territorial actuará de aquí al día 5 de junio como árbitro reconocido por las dos partes enfrentadas. Los trabajadores en huelga se reincorporarán mañana viernes y él, en el plazo de una semana, se compromete a resolver los flecos que aún faltan por matizar. Cuiña, «después de muchísimas horas de preocupación», está satisfecho.
30 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Satisfecho, pero no triunfalista. Y es que el conselleiro también enfatiza que una crisis de estas características tiene serias derivaciones. «La Administración -dice- estuvo siempre intentando buscar puntos de encuentro, pero hasta ahora no fue posible». Se refiere a las dos mesas negociadoras que precedieron a la del martes y que acabaron en ruptura. -¿Qué cambió para que en esta ocasión sí pudiera cerrarse un acuerdo? -Bueno, la verdad es que al final las partes admitieron que yo, de alguna manera, arbitre. Dejaron la decisión final sobre el tema de los despidos un poco a mi criterio y ambos lo aceptaron. Ya lo dejé muy claro esta mañana (por ayer): le he pedido al empresario que hay gente que tiene que readmitir (a siete trabajadores) y que liquide a otros en las condiciones más favorables posibles. También se aceptó la creación de una comisión de trabajo en la que nos va a representar el director xeral de Transportes. -¿Por qué cree que se llegó a esta huelga? -Creo que la huelga se pudo, a lo mejor, evitar. No hubo suficiente diálogo y así lo reconocieron las dos partes. Y, claro, es muy fácil... Yo lo siento por los usuarios, sobre todo por el transporte escolar y por las personas que no tienen coche propio; la Administración estuvo siempre detrás y yo me remito a lo que dijeron los demás: que si la Administración no estuviera detrás, este tema no sé dónde pararía, ¿no? -El empresario le ha recriminado haber estado más al lado de los trabajadores. -No hay proyecto de transportes, ni ningún otro que necesite capital humano, si no es con el concurso y la buena disposición de ambas partes; y de la misma forma que se modernizan los instrumentos de transportes, pues también hay que mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Sí, el empresario me acusó un poco, públicamente, de haber estado más al lado de los trabajadores. Y yo reconocí que era verdad, porque me parecía la parte más débil. Aunque hubo actitudes que yo nunca aprobaría, sino más bien reprobaría, pero la CIG y el empresario agradecieron mucho mi mediación y yo creo que cumplí mi papel, no sin muchísimas horas de preocupación y de ocupación.