Calcomanías de LSD y mecheros-bomba

REDACCIÓN PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

En las últimas semanas han aparecido numerosos comunicados en Pontevedra informando sobre peligros ficticios Hace unas semanas, el servicio de Protección Civil de Pontevedra distribuyó por la ciudad un comunicado en el que advertía a la población sobre la existencia de teléfonos móviles y mecheros-bomba elaborados por la banda terrorista ETA. Por estas mismas fechas, otros escritos alertaban de la presencia de individuos sin escrúpulos que se dedicaban a regalar a los niños calcomanías impregnadas con LSD a las puertas de sus colegios. En ambos casos se trataba de un bulo, de informaciones falsas que periódicamente aparecen en las ciudades para terror de sus habitantes. Son dos ejemplos de leyendas urbanas.

05 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Es un pedazo de papel que contiene estrellas azules o puntos de colores, del tamaño de un borrador de lápiz. Cada estrella está impregnada de LSD. La droga puede ser absorbida a través de la piel». Así explica un escrito pegado a algunos escaparates de comercios de la ciudad del Lérez la presencia de calcomanías bañadas en droga al alcance de los niños de esta localidad. Sin embargo, una vez más la ficción supera a la realidad. Antonio Ortí y Josep Sampere analizan en su libro Leyendas urbanas en España la existencia de este bulo y de otros relativos a fraudes en teléfonos, por ejemplo. Estos dos autores señalan que, en relación a las calcomanías, existen una serie de pruebas que demuestran la falsedad de las afirmaciones contenidas en el escrito. En primer lugar, la idea de que una droga puede ser asimilada por los poros de la piel carece de una base médica sostenible, ya que «cualquier sustancia tóxica no puede pasar al torrente sanguíneo por vía cutánea, a menos que exista una herida». Por otro lado, siguiendo con el razonamiento de Ortí y Sampere, el LSD no puede impregnar «el papel impermeable de las verdaderas calcomanías porque carece de porosidad». Asimismo, los narcotraficantes no conseguirían su fin último con esta difusión de drogas gratuitas, esto es, no conseguirían crear drogodependientes, ya que «el LSD no es adictivo como la mayoría de los narcóticos y estimulantes», apuntan estos dos escritores en su libro. Entonces, ante semejantes disparates, ¿por qué siguen reapareciendo estos avisos cíclicamente? La respuesta es común para otras muchas leyendas urbanas, como pueden ser la existencia de un código secreto entre vagabundos y criminales, los amantes que se enganchan mientras realizan el acto sexual sin que puedan separarse o sobre mujeres que van transmitiendo el Sida por doquier, y es la existencia «de un estado de alarma social creado por ciertas campañas prohibicionistas». Fraudes con el teléfono ¿Quién no ha escuchado hablar de trucos para poder hablar por los teléfonos públicos sin gastar un duro? Regularmente, en Pontevedra, surgen -aparentemente de la nada- escritos en los que dan cuenta de estas artimañas o advierten a los lectores de una serie de bandas organizadas que realizan estos fraudes a escasos metros de su hogar. Esto no deja de ser, en el fondo, un ejemplo más de hasta dónde pueden llegar las leyendas urbanas para atemorizar a la población de la ciudad del Lérez ante la presencia de extranjeros, la técnica más moderna o, simplemente, desprestigiar a una de las mayores compañías telefónicas de Europa. Ya lo dice el refrán: «si la envidia fuera tiña...». Mención aparte merecen los comunicados que alertan de la peligrosidad de ciertos virus para los móviles. Fuentes consultadas de la facultad de Telecomunicaciones de Vigo puntualizaron que, «hoy en día, no existe una tecnología capaz de realizar tales proezas». Esto no quiere decir que en un futuro no muy lejano sí que esté al alcance de algunos desaprensivos y la leyenda, el cuento, se convierta en una realidad.